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Premios Platino

Daniela Vega, la musa «trans» del cine Iberoamericano

La protagonista de «Una mujer fantástica» acapara los focos en los Premios Platino tras hacer historia en los Oscar

Daniela Vega posa en la sesión de fotos de los Premios Platino
Daniela Vega posa en la sesión de fotos de los Premios Platino - EFE
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Dice Juan Alía, coordinador general de los Premios Platino, que el objetivo de esta fiesta del cine en español es crear «un star system iberoamericano como el que existe en Hollywood». Y entre todas las estrellas que este fin de semana están en Riviera Maya para la quinta edición de estos galardones, la que más brilla es la de Daniela Vega.

La chilena, protagonista de «Una mujer fantástica», se ha consagrado como el nombre más destacado de todos los presentes, acaparando los focos que proyectan la imagen de una actriz encantada de ser la nueva musa del arte iberoamericano. Daniela Vega contesta a las preguntas con pausa, como quien reza una letanía sarcástica. Mastica cada palabra al tiempo que busca la siguiente y parece que pretenda componer un aforismo a cada respuesta. «Bajo la nieve están las flores», dijo en el primer evento público que tuvo en el marco de los Platino. Ayer, y ante un corro de periodistas españoles, chilenos y argentinos, dejó otro «haiku»: «Si proyectas luz, siempre vas a tener una sombra, y puedes fijarte en la luz o en la sombra. Yo camino bajo el sol».

Daniela Vega ya era reconocida en su país antes de deslumbrar al mundo. Dos películas a sus espaldas, varios papeles teatrales y un cierto reconocimiento por su talento como cantante lírica le habían convertido en una figura pública. Además, su compromiso con los derechos sociales la destacaban ante la sociedad chilena. Pero este año histórico para ella, donde se convirtió en la primera mujer transgénero en entregar un Oscar, le han consolidado como una de las cien personas más influyentes para la revista «Time».

Todo empezó con apariencia de broma. «Sebastián me contrató como asesor para ayudarle a que entendiera el mundo trans de Santiago de Chile», explica tras suspirar por tener que contar una historia que en los últimos meses ha narrado por todo el planeta. Un año después, Lelio le envió a casa el guión con ella como protagonista. Daniela pensó que era una broma. «Agarré el teléfono y le llamé. No tardé ni un segundo en aceptar».

«Mis personajes tienen múltiples características. Puedo hacer una chica que no sea trans, que ya lo hice, uno masculino, uno trans... Yo estoy disponible para trabajar», presume la intérprete sobre su versatilidad. «Siento el cariño de mucha gente. Sé el lugar que ocupo en la sociedad chilena y que ha sido en base a un duro trabajo... Y también se que hay gente que puede no sentirse a gusto con mi presencia, pero el mundo está para vivirlo, y los colores para poder ponérselos... Y cuanto más colores, más diverso y más bonito. Al final cabemos todos», reflexiona la artista, que continúa: «Creo que el ser humano vive en espiral, vamos pasando por el mismo punto pero en otro lugar del espacio, y en este momento, estamos volviendo a polarizarnos, o es blanco o es negro, pero, ¿qué pasa con la mitad? Ahí tenemos una necesidad de reflexión», lanza a los interlocutores una Daniela Vega que, asegura, apenas le ha cambiado la vida en este año intenso: «Mi vida antes era como ahora, solo que con menos gente que me quería escuchar y con menos ropa en mi armario».