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Premios Goya 2018

Isabel Coixet: «En esta industria hay que estar empezando siempre»

La directora de «La librería» hace historia y se convierte en la cineasta con más Goyas tras ganar mejor guión adaptado, dirección y película

Isabel Coixet, en los Premios Goya 2018
Isabel Coixet, en los Premios Goya 2018 - AFP
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La noche de los Goya no fue tanto feminista como en femenino. Cuatro de los cinco premios principales fueron a parar a manos de mujeres. Tres de esos Goya los acunó Isabel Coixet por su guion y dirección en «La librería», la mejor película del año. Sin embargo, en los 16 premios que subieron a recoger exclusivamente hombres no se escuchó ni una sola de las reivindicaciones que la Asociación de mujeres cineastas había propuesto. Solo ellas gritaron eso de «más mujeres». «No sé si esta ceremonia servirá para algo, la verdad. Yo es que venía a hablar de mi libro, de mi librería, y si hay que reivindicar, que es algo que de por sí me da pudor, pues nunca está de más si se hace con un tono ligero. Lo que no me gusta es esta cosa de consigna, de discursos…», rebatió Isabel Coixet ante la prensa, ya con sus tres «cabezones» a buen recaudo.

Isabel Coixet, en la distancia corta que permite un encuentro con periodistas tras una noche de los Goya, es de una normalidad extraña. Repara en las cosas como por accidente, pero luego controla y conoce cada detalle de los premios que ha ganado, de los consejos que da a sus compañeros noveles, de la preocupación porque su madre se ha perdido entre el río de gente que sale del auditorio en manada hasta la barra libre. «¿Entonces soy la mujer con más Goya? ¡Ah! ¡Mola! Será que tengo más lovers que haters...», respondió con emoción verdadera tras contarle los periodistas el récord. Y tan solo un segundo más tarde: «En total tengo ocho contando los documentales, que nadie se acuerda de ellos pero también los gané», corrige con naturalidad y seguridad, enunciando cada año y título.

Consejos para el futuro

Solo tres mujeres han obtenido el Goya a mejor dirección: Icíar Bollaín («Te doy mis ojos»), Pilar Miró («El perro del hortelano») e Isabel Coixet («La vida secreta de las palabras» y ayer «La librería»). Pero ni ser la cineasta con más «cabezones» ni la única con dos como mejor directora pone las cosas fáciles a una artista cuya cabeza está siempre dos etapas por delante: «En esta industria hay que estar empezando siempre, todo el rato demostrando lo que eres. Se lo digo a Carla, a los “Javis” [directores de «La llamada»] a Laura [directora de «Los desheredados», mejor corto documental]. Y es un poco coñazo, pero es así».

Tanto es así, ese eterno empezar siempre de cero, que reconoce que estos premios le han llegado cuando sus esfuerzos estaban en otro lugar: « Después de “La librería” la vida sigue. Yo ya estoy en otra batalla, ya estoy escribiendo otra historia», descubrió Coixet, para quien la noche del sábado no suponía tampoco el final de nada: «Yo esto no lo vivo como que es la culminación de nada, porque sé que no hay culminaciones, no existe eso de que fueron felices y comieron perdices. Es bonito que estos premios lleguen, sobre todo para los productores y para mi pareja, que ha sufrido mucho en este periodo».

El pijama, para 2019

En una noche con tanto protagonismo femenino las madres se llevaron algunas de las grandes ovaciones. Además de Juanita Salmerón, protagonista del mejor documental «Muchos hijos, un mono y un castillo», la de Isabel Coixet se llevó el cariño de su hija por apoyarla cuando de pequeña leía en lugar de fregar los platos –«déjala a la niña que lea, que para algo le servirá», defendía la progenitora ante el enfado del padre–. «Me he puesto muy pesada con lo de mi madre, lo sé, y sé que lo de las madres aburre a las piedras», se defendió Coixet, que tuvo que salir al paso y explicar la anécdota del pijama en la alfombra roja. Fue en una de las asambleas de la Asociación de mujeres cineastas cuando propuso que todas las nominadas acudieran a los Goya vestidas como duermen. No le hicieron caso: «Quería hacer algo viral, que trascendiera, pero no les gustó, no vi buenas caras», lamentó. Pero ya en la alfombra roja volvió a la carga y prometió que si le daban dos Goya al año que viene acudiría así vestida. Y al final de la noche mantuvo la promesa. Si cumple, en 2019 habrá una alfombra roja de pijamas.