«Musa»: las influencias siniestras de Jaume Balagueró

El director de «[REC]» evoluciona con un thriller de misterio que adapta la popular novela «La dama número trece»

El director Jaume Balagueró da indicaciones al actor Christopher Lloyd («Doc» en «Regreso al futuro») durante el rodaje de «Musa»
El director Jaume Balagueró da indicaciones al actor Christopher Lloyd («Doc» en «Regreso al futuro») durante el rodaje de «Musa» - ABC
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Las musas que inspiraron a los artistas de todos los tiempos, esas diosas esquivas que alumbraban los lienzos y hojas rellenas de un blanco inabarcable, nunca serán vistas igual. No al menos para los lectores de «La dama número trece», el bestseller de José Carlos Somoza, o para quien vea «Musa», la adaptación que el cineasta Jaume Balagueró ha realizado de la novela. Aquí las diosas son sombrías, siniestras y poderosas. Una suerte de brujas del siglo veintiuno que acechan a un profesor que poco se parece a los artistas del pasado.

El cineasta que sorprendió, junto a su amigo Paco Plaza, con la radical «[REC]» (2007) mantiene su evolución artística. Y así, después de «Mientras duermes» (2011) llega el momento de su «Musa».

P - ¿Qué le llamó la atención de la novela de José Carlos Somoza para llevarla al cine?

R - Muchas cosas, pero lo primero fue cómo reinventaba la figura mitológica de las musas y las convertía en seres malignos, casi en brujas. Estamos hablando de historias de brujería. La poesía como un arma de destrucción, como provocación del mal. Y luego la trama emocional de los personajes y cómo descubre la identidad de cada uno de ellos. Y esa trama, que me fascinaba, se desarrolla mutando hacia el género.

P - ¿Hay en «Musa» una mirada irónica al tópico del «artista atormentado»? ¿Se cree ese estereotipo?

R - Cuando era joven llegué a creérmelo. Es un pensamiento muy adolescente, pero no es necesario. Desde la felicidad se pueden crear cosas maravillosas. Está bien haber vivido cosas tormentosas y maravillosas y tener una historia muy vasta y variada para poder contarla.

P - ¿Y en el filme?

R - La película es casi una metáfora sobre los tormentos de la creación. La creación es tormentosa, porque hay muchas dificultades, inseguridades, misterios. Está también esa lectura, el proceso de creación tormentoso.

La Pregunta

P - Las protagonistas de su filme son mujeres. ¿Cómo cree que es su situación en la industria y cómo ve los casos de acoso que se destapan?

R - Me preocupa que esto se quede solo en el mundo del cine. El problema es que no son solo actrices. El acoso sucede en todos los sectores, en todo el mundo. Una actriz lo dice y sale en la prensa porque es noticiable, pero no lo es el caso de acoso de cualquier mujer que sea acosada por su jefe. Ese es el gran problema. Las actrices son la punta del iceberg, pero esto es una cosa que forma parte de nuestra cultura y de nuestra tradición. El hombre justifica en muchos casos la depredación, y es terrible, y sigue sucediendo. No se va a solucionar sacando a la luz casos, se debe solucionar cambiando la educación y los comportamientos.

P - Y el rodaje, ¿fue tormentoso o le acompañaron las musas?

Ha sido tormentoso, como lo es cualquier proceso de creación. Las películas son un proceso complejo porque vincula dinero, a muchas personas… Siempre acaba siendo tormentoso, pero forma parte de lo que es el cine. Estoy seguro de que habrá películas que se hayan hecho desde la pura felicidad, desde la pura armonía, incluso algunas de las mías lo serán, pero siempre existe ese lado tormentoso.

P - La cinta arranca con unos versos de la «Divina Comedia» de Dante -«¡Oh vosotros los que entráis, abandonad toda esperanza!» y el profesor pide a los alumnos que imaginen cómo sería su infierno. Haga ese ejercicio.

R - El infierno existe ya en el mundo. El mundo es una combinación de paraíso e infierno, y es resultado del equilibrio. Las cosas que me aterran siguen existiendo, y las vemos cada día. La violencia de unas personas contra otras me aterra y existe. Y no hablo necesariamente del conflicto entre Cataluña y España, ni del «procés» y todo esto…

P - Que también...

R - Sí, sí, también la hay. Ves cosas, unos ataques a gente que dices: "¿De dónde viene? ¿Qué tiene que ver?"

P - Directamente, ¿está preocupado por el conflicto catalán?

R - A mí me interesa y preocupa el bienestar de las personas y las familias. Es innecesario que a alguien le pueda suponer un problema en su vida y en su familia lo que pueda suceder. Porque al final la vida es eso: tu familia y tu vida, eso es lo más importante, el resto es secundario. Esto no puede perjudicar a nadie en su vida, porque la vida es lo único que tenemos.

P - ¿Cree que le puede afectar a la hora de rodar?

R - Las fronteras no benefician en absoluto, pero tú puedes rodar donde quieras. Imagina que tuviéramos muchas fronteras distintas en este país, pues seguiríamos rodando creativamente donde quisiéramos. Mi próxima película, independientemente del futuro, se rodará en Madrid y sucede en Madrid, da igual de donde venga yo. Las fronteras no deben existir, debemos rodar donde necesitemos rodar.

P - Llama la atención en los créditos iniciales la cantidad de productores que han participado. ¿Le afecta? ¿Le modifica su forma de trabajar?

R - «Musa» es una coproducción de cuatro países, y esto multiplica los nombres, pero no afecta en absoluto, tan solo en el hecho de que al ser una coproducción te obliga a rodar aquí y allí. La película se rueda en Dublín porque es con Irlanda. Nos planteamos mantener la historia como es la original, en Madrid, que es un marco maravilloso, pero tuvimos que irnos.

La Pregunta

P - ¿Está olvidada la poesía en nuestros días?

R - Es fácil decir ahora que la poesía está olvidada. Cuando yo era pequeño, también lo estaba. La poesía nunca ha estado de moda, siempre ha sido muy elitista, pero la poesía como concepto, la idea poética, está presente en nuestro mundo y en nuestra cultura. Y todo el mundo está acostumbrado a lidiar con eso. Cuando ves una película te emocionas con un pequeño matiz poético. Todavía hoy nos podemos emocionar con cosas poéticas.

P - ¿Por qué gusta tanto el género de terror?

R - Creo que las cosas horribles, como elementos culturales, siempre han sido muy populares desde el inicio de los tiempos. Es algo casi atávico. Los cuentos infantiles son de horror, la gente siempre se ha sentido atraída por las cosas de terror, por las cosas terribles que dan miedo. Y además, el cine fantástico en general siempre ha explicado muy bien el mundo. El cine fantástico es inmortal por todas estas razones.

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