Muere Terele Pávez, una actriz de leyenda

Fetiche de Álex de la Iglesia, la genial intérprete falleció este viernes, a los 78 años, a causa de un derrame cerebral en el Hospital de la Paz de Madrid

La actriz Terele Pávez
La actriz Terele Pávez - ABC
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La actriz Terele Pávez, de 78 años, murió el pasado viernes en el madrileño Hospital de La Paz tras haber sufrido un derrame cerebral. Su único hijo, Carolo, colgaba un emotivo mensaje en Facebook: «Mamá se ha ido. Ha dejado muchísima felicidad y amor. Podría vivir tres vidas con todo lo que me ha querido. Y siempre me ha dicho que, si no recuerdas a alguien con una sonrisa, es que algo no ha quedado bien».

Pávez, uno de los pilares de nuestro cine y referencia indiscutible para las actrices españolas, demostró su valía con brillantes trabajos en películas como «La comunidad» o «Las brujas de Zugarramurdi». Por su papel en esta última recibió en 2014 el Goya a la mejor actriz de reparto.

Perteneciente a una extensa dinastía de artistas, Teresa Ruiz Penella estuvo ligada desde su nacimiento al mundo del arte. Fue nieta y bisnieta de compositores, así como la menor de un trío de hermanas dedicadas en cuerpo y alma al mundo de la interpretación: Emma Penella y Elisa Montés.

Mujer de carácter

Bilbaína de nacimiento, pero madrileña de corazón, como reconoció en múltiples ocasiones, Pávez se ganó la fama de mujer dura tras las cámaras y sobre las tablas, donde ha representado con maestría a personajes castigados por el paso del tiempo y llenos de ira, tal y como demuestran sus papeles en «La Celestina», de Gerardo Vera, o «El día de la bestia», de Álex de la Iglesia.

Pávez comenzó su carrera a los doce años, a las órdenes del genial Luis García Berlanga en «Novio a la vista» (1954), movida por el deseo de recorrer la misma senda artística que sus hermanas, entonces ya reputadas actrices. En 1963, de hecho, las tres rodarían una película juntas, «La cuarta ventana».

El primer gran momento en la carrera de Terele Pávez llegó en 1984 de la mano de Mario Camus, quien le brindó la oportunidad de interpretar el personaje de Régula en «Los santos inocentes», el filme inspirado en la novela homónima de Miguel Delibes, que proporcionó a la actriz el impulso que su carrera necesitaba y que triunfó en el Festival de Cannes. «Réquiem por un campesino español» o «El Lute II: mañana seré libre», de Vicente Aranda, serían otros grandes papeles en una carrera que, sin duda, llegó a su punto más alto en los años noventa.

La crítica, a sus pies

En 1995, Álex de la Iglesia se fijó en la actriz vasca para su afamada «El día de la bestia», donde Pávez daba vida a una viuda resentida y orgullosa. La cinta le devolvió al lugar que merecía en el mundo del cine. A aquella interpretación le siguieron grandes papeles, como el de «La Celestina», de Gerardo Vera, que puso a la crítica a sus pies. «Ser actriz es una cosa extraña, un misterio», confesó refiriéndose a su trabajo.

Terele Pávez ha sido la musa por excelencia de Álex de la Iglesia, quien confió en ella para «La comunidad», «800 balas», «Balada triste de trompeta» y «Las brujas de Zugarramurdi», el filme que le valió el reconocimiento de la Academia en 2014: ganó el Goya a la mejor actriz de reparto. El binomio formado por Pávez y el director vasco no acabó ahí. En 2015, De la Iglesia contó con ella en «Mi gran noche» y, este mismo año, en «El bar», donde tuvo su último gran papel.

El trabajo de Terele Pávez en televisión también ha sido destacable. Pasará a la historia por haber dado vida a doña Pura, la madre de Antonio Alcántara en «Cuéntame cómo pasó». Sus apariciones en televisión se amplían también a producciones históricas basadas en novelas de Vicente Blasco Ibáñez, como «Cañas y barro» o «La barraca».

Su huella en el teatro

También sobre las tablas Terele Pávez ha mostrado su mejor versión. En el escenario ha estado a las órdenes de Miguel Narros o Adolfo Marsillach, entre otros. Su último proyecto teatral fue «El cojo de Inishmaan», dirigido por Gerardo Vera, junto a Marisa Paredes e Irene Escolar entre 2013 y 2014. Ha formado parte de títulos clásicos como «Fedra» (1982) en el Festival de Teatro Clásico de Mérida, «Lisístrata» (Manuel Martínez Mediero, 1980) o «La Celestina».

Artista total, en el caso de Terele Pávez el medio era lo de menos: su sino siempre fue estar presente en el escenario, frente a la cámara, o donde quiera que se la requiriese. Tanto, que hasta el mundo del cortometraje creó un premio con su nombre.

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