Muere Federico Luppi, actor de talento incuestionable y personaje polémico

Recordado por sus papeles en películas como «Tiempo de revancha» (1981), «El espinazo del diablo» (2001) y «El laberinto del fauno» (2006)

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Ha muerto Federico Luppi, gran actor de cine y teatro y, también, personaje polémico tanto en Argentina como en España. En el primer país nació y ha fallecido a los 81 años; en el segundo se instaló, huyendo de «el corralito», en 2001. Con doble nacionalidad, sus intervenciones dramáticas recibían el aplauso unánime. No sucedía lo mismo con las políticas (a un lado y otro del Atlántico) y con la exposición de su turbulenta vida privada. En ambos casos, ocupó más titulares en la prensa de los que cualquier artista hubiera deseado.

Los últimos días de Federico Luppi (nacido en Ramallo, en la provincia de Buenos Aires, el 23 de febrero de 1936) no fueron fáciles. En abril del pasado año, en un accidente doméstico, se golpeó la cabeza. Tuvo que ser trasladado a un sanatorio. Sería el principio del fin de un pulso entre la salud, la vida y la muerte que concluyó la pasada madrugada. El actor permanecía ingresado en la prestigiosa Fundación Favaloro de Buenos Aires; las secuelas del golpe y la formación posterior de un coágulo cerebral le obligaban a enfrentarse a una compleja rehabilitación.

La popularidad de Luppi, intérprete de un centenar de películas y multitud de obras de teatro, no tenía fronteras en el mundo de habla hispana. Antes de dedicarse a la interpretación vendió seguros, trabajó de empleado en un banco y empezó (aunque no llego a terminar) la carrera de Bellas Artes. La escultura era su debilidad pero su pasión por las tablas fue superior. En el cine debutó a los veintinueve años en la película «Pajarito Gómez» (1965) y el último golpe de claqueta le sorprendería durante el rodaje de «Necronomicón; el libro del infierno», de Marcelo Schapces. La versatilidad de Federico José Luppi Malacalza, su nombre de pila, le permitió tocar todos los géneros y hacerlo todo bien.

Adolfo Aristarain le tenía entre sus actores predilectos. Ambos se entendían a las mil maravillas. Prueba de ello son cintas como «Un lugar en el mundo» (1992), «Tiempo de revancha» (1981) o «Lugares comunes» (2002).

Entre los títulos emblemáticos que quedarán para la historia en Argentina figura, en un lugar excepcional, «La Patagonia rebelde» (1974), de Héctor Olivera, y que protagonizó con otros tres primeros espadas del cine argentino: Héctor Alterio, Luis Brandoni y Pepe Soriano. Con Guillermo del Toro rodó «Cronos» (1993), «El espinazo del diablo» (2001) y «El laberinto del fauno» (2006). Su bautismo de fuego (no repitió experiencia) como realizador fue con «Pasos» (2005), una producción española protagonizada por Ana Fernández, Alberto Jiménez, Susana Hornos, Ginés García Millán y Eva Cobo.

También hizo teatro. Su último trabajo en Argentina antes de venir a España fue «El vestidor» -que también hizo en nuestro país-, y casi una década más tarde interpretó aquí «El guía del Hermitage», de Herbert Morote, junto a Ana Labordeta y Manu Callau, y la dirección de su compatriota Jorge Eines. Su último trabajo escénico fue «El reportaje», de Santiago Valera.

Lejos de la crisis que hundió a Argentina en la peor de sus depresiones, tras la hecatombe del 2001, Federico Luppi volvería periódicamente a su país de origen entusiasmado con la llegada del Kirchnerismo. Activo defensor de aquella etapa, no toleraba cualquier crítica. A Ricardo Darín le trató de «pelotudo» (gilipollas) por preguntarse en una entrevista cuál sería el origen de la descomunal fortuna amasada por la entonces presidenta Cristina Fernández de Kirchner. En España, en esa línea «conciliadora», se despachó contra el Partido Popular al animar a «crear un cordón sanitario para que esta derecha cerril y casi gótica no se adueñe del pensamiento español».

Escándalos

Especialista en abrir la caja de los truenos, la tormenta de sus escándalos le salpicaba donde más duele. Sus ex mujeres no olvidaron airear el rostro íntimo de un Luppi que nadie quiso imaginar. La actriz Haydeé Padilla, su pareja durante una década, le acusó de golpearla en reiteradas ocasiones, y otra actriz, la uruguaya Brenda Accinelli, le tuvo que reclamar que cumpliera con sus obligaciones parentales con su hijo Leonardo. En 2003 se casó por segunda vez, esta vez con la actriz española Susana Hornos.

No hace demasiado tiempo la revista de cine «Encadenados» le pidió un balance de su vida al actor. «Hice cosas buenas, cosas regulares, cosas malas, meteduras de pata ¡Qué se yo! Lo que se hizo, se hizo como se pudo y no hay más responsable que uno mismo». En la misma entrevista, añadió: «Me siento feliz de estar vivo a esta edad, de haber pasado tantas cosas en la Argentina y todavía poder contarlo». Con la muerte al acecho no esquivó la amenaza: «Me gustaría, en términos un poco fantásticos, descender lentamente por el lado oscuro de la luna, pero con dignidad».

Adiós sentido de sus colaboradores

Guillermo del Toro ha sido el primero de una larga lista de cineastas en despedir a Federico Luppi a través de las redes sociales. El actor argentino rodó a las órdenes del mexicano «El laberinto del fauno», «El espinazo del diablo» y «Cronos». También J. A. Bayona se acordó del argentino y lo despidió recordando una de las escenas memorables de «El espinazo del diablo».

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