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Martin Scorsese, premio Princesa de Asturias de las Artes 2018

El jurado destacó «la trascendencia de su labor creadora» y su papel en la renovación de Hollywood en los años 70

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Asturias capital Nueva York, o viceversa. El Principado y la metrópoli del mundo están unidas por el cine gracias a los premios Princesa de Asturias. Ayer, el jurado concedió el de las Artes a Martin Scorsese (Nueva York, 1942) tras el que entregó a Woody Allen en 2002 y el que en 2015 recibió Francis Ford Coppola. Los tres firmaron «Historias de Nueva York» en 1989.

«Siempre he considerado una bendición el haber podido hacer las películas que he hecho y contar las historias que necesitaba contar, con tantos colaboradores brillantes. Ser reconocido y entendido es una bendición añadida. Estoy profundamente agradecido y honrado por haber sido seleccionado para recibir este premio», expresó el cineasta a través de un comunicado.

Con él, en el Teatro Campoamor se volverá a hablar del Nuevo Hollywood, un movimiento que allá por los años 70 nació de la mano de un grupo de amigos que vio la oportunidad de renovar lo que más amaba, el cine. El sistema de estudios que había llevado a Hollywood a su edad dorada languidecía sin nada que aportar. Al otro lado del charco, la vieja Europa parecía tener más que decir con la «nouvelle vague» y el neorrealismo. En Nueva York, Francis Ford, Steven, George, Martin... No eran más que unos jóvenes idealistas con tanto talento como ambición. Junto se encargaron de revitalizar la industria aunando los recursos que les ofrecían las "mayors" con la visión autorial que aprendían de sus colegas europeos. Y crecieron. Ya eran Coppola, Spielberg, Lucas y Scorsese. Nombres propios que hoy son historia no solo del cine, también del Arte. Un valor que los premios Princesa de Asturias ya aplaudieron en la obra de Coppola y ahora repiten con Scorsese.

El director de «Uno de los nuestros» visitará Asturias el próximo octubre para recoger el galardón por «la trascendencia de su labor creadora», según el jurado que ha elegido al cineasta estadounidense de entre las 35 candidaturas de 21 países que concurrían a esta XXXVIII edición. «Se trata de uno de los directores más destacados del movimiento de renovación cinematográfica surgido en los años setenta. Ha dirigido más de una veintena de películas que ya forman parte de la historia del cine y se mantiene actualmente en plena actividad», afirman.

En sus cincuenta años de carrera, Scorsese ha dejado trabajos inabarcables, obras de una modernidad radical que se mantienen vigentes tantos años después. Películas como «Malas calles» (1973), «Taxi Driver» (1976), «New York, New York» (1977), «Toro salvaje» (1980), «¡Jo, qué noche!» (1985), «El color del dinero» (1986), «La última tentación de Cristo» (1988), «Uno de los nuestros» (1990) «La edad de la inocencia» (1993) o «Casino» (1995). Ya en el nuevo milenio, «Gangs of New York» (2005), «El aviador» (2004), «Infiltrados» (2006), «El lobo de Wall Street» (2013) y su último filme, «Silencio» (2016). Una lista en la que se quedan fuera títulos que serían cumbre de otros cineastas y que se diluyen en la filmografía asombrosa de Scorsese.

Pese a todo, el neoyorquino no ha sido habitual de los grandes palmarés de premios. Tan solo un Oscar por «Infiltrados», la palma de oro de Cannes por «Taxi Driver» y varios BAFTA y Globos de Oro. Pero más allá del legado cinematográfico que deja, el jurado de los Princesa de Asturias también ha valorado otra faceta más desconocida. En los últimos años, a través de «The Film Foundation» y «World Cinema Project», Scorsese está «recuperando, restaurando y difundiendo el patrimonio cinematográfico histórico».

José Luis Cienfuegos, presidente del Festival de Cine Europeo de Sevilla y promotor de la candidatura de Scorsese ante la Fundación Princesa de Asturias, defiende esta última faceta: «Estamos preocupados por cuál es la mejor serie de televisión o por la última polémica de Netflix, y no nos damos cuenta de que hay mucha gente trabajando por ese patrimonio perdido. Y Scorsese se preocupa por esos cineastas del pasado a los que reivindica y a los que apoya con su fundación», explica a ABC Cienfuegos.

Precisamente, el nuevo trabajo de Scorsese llegará de la mano de Netflix. Será «The Irishman» y volverá a contar con Robert De Niro, el que fuera su actor fetiche en su primera época hasta la llegada de Leonardo DiCaprio ya en el nuevo milenio. Quizá su salto a las plataformas de «streaming» marque el inicio de un camino que se abra al futuro, igual que el que Francis Ford, George, Steven y el propio Martin comenzaron a recorrer hace cincuenta años.

Solo el futuro lo dirá. El presente, mientras, es el galardón Princesa de Asturias de las Artes. Un reconocimiento a una carrera para el hombre que creció temeroso de la muerte y que solo logró agarrarse a la vida gracias a la religión y al celuloide.