Ken Loach: «Mis películas no encuentran financiación en Inglaterra»

El director británico asegura que su cine gusta más a los franceses y califica la situación social de su país de «dramática»

Ken Loach durante su visita a Madrid
Ken Loach durante su visita a Madrid - ÓSCAR DEL POZO
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Ken Loach pasó por Madrid. Le invitaron porque su película «Yo, Daniel Blake» estaba nominada para el Goya como mejor película extranjera. Siguiendo la maldición de figura de fuera que se invita a los Goya y viene, no ganó, derrotada por una película bastante menor como es «Elle», filme muy favorito de los académicos y los críticos, pero menos para el público en general.

El veterano director dio un coloquio en la Academia de Cine en el que habló de todo, de su cine, de su manera de trabajar y, evidentemente, de la situación social, algo esencial en su cine. Lo curioso de Loach es que, a pesar de cómo están las cosas en la sociedad, tanto británica como mundial, sigue siendo optimista. Él lo justifica de una original manera: «Probablemente se deba a estupidez por mi parte, supongo. Y luego hay dos factores importantes: el primero es que esto no ha acabado todavía, y segundo, que siempre ha habido lucha entre la clase dominante y la clase trabajadora, y es algo que siempre habrá. Nunca acabará».

Loach se muestra muy crítico con todo lo que está pasando, pero también con la izquierda: «Sus líderes nunca han entendido la política y, cuando la han entendido, se han vendido. En Inglaterra está pasando una cosa muy curiosa que también ha sucedido en otros países. Jeremy Corbin es un tipo bastante excepcional. Uno de esos líderes que le hacen falta a la clase obrera para emerger. Pero ¿qué ha pasado?, que sus propios compañeros de partido le han boicoteado y se han aliado con la derecha. Los laboristas han sido los primeros en votar por la privatización y los primeros en intentar destrozar a Corbin. Resulta bastante increíble».

Hablando de cine

No todo fue problemática social en el coloquio con Loach. También habló de su relación con España: «He dejado aquí amigos estupendos, gente que he estado viendo estos días y recordando los rodajes que hicimos aquí. Ha sido muy agradable volver a verlos. Es gente muy profesional y con mucha sensibilidad para los rodajes».

Ken Loach sigue siendo optimista. Él lo justifica de una original manera: «Probablemente se deba a estupidez por mi parte, supongo»

Respecto a cómo se financia sus películas y su forma de rodar, Loach dijo algo sorprendente: «Generalmente, la financiación la encuentro fuera del Reino Unido. Allí no les gusta las cosas que cuento en mis películas, mucho menos películas como "Yo, Daniel Blake". Afortunadamente, son filmes que a los franceses les encanta», comenta entre risas. En cuanto a los rodajes, se mostró muy técnico: «Yo empecé en la televisión y antes de rodar nos metíamos durante diez días en una habitación con los actores para ensayar. Eran actores realmente buenos por cierto. Pero el caso es que después, cuando rodábamos, aquello era un auténtico desastre porque no había frescura. En el cine he dejado de hacerlo. De hecho les damos los guiones a los actores pocos días antes de empezar. Lo hago para que mantengan la chispa suficiente como para que sus actuaciones no parezcan enlatadas».

Loach asegura que no comparte la idea generalizada de que su cine lo vea solo gente de izquierdas: «Sin duda, que va gente de izquierdas, pero el abanico es mucho más amplio. Lo que dudo es que sea de clase media. Hay un público grande de izquierdas, pero también otro al que simplemente le gusta el cine que hacemos y seguro que van otros a los que no les gusta y que van a a ver qué decimos y por dónde respiramos. El público es muy variable y, sobre todo cambia en cada país»

Respecto a su película «Yo, Daniel Blake», dijo que «hemos intentado reflejar lo que está pasando en Inglaterra. El sistema está echando a la gente del centro de Londres, donde solo viven los ricos, pero lo peor no es eso sino que, como se cuenta en el filme, el año pasado los bancos de alimentos repartieron 1.100.000 bolsas de comida. Cada una de ellas le tenía que durar a la gente para dos o tres meses. Una bola de comida para una familia que a lo mejor tenía dos o tres hijos. Eso quiere decir que seguramente habrá un millón de niños que no habrían tenido comida sino es por la caridad. Es una situación dramática».

Acabó valorando el ascenso de Trump: «Sus declaraciones son aberrantes y dividir siempre es malo. Pero esto no viene de ahora. Muchos mexicanos cruzaron la frontera buscando encontrar una vida mejor y se encontraron con una alternativa horrible, una situación tan mala como la que dejaron. En realidad, el sueño americano es una pesadilla»

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