Noticias de Cine

Jessica Chastain: feminismo, lobbies y «basura política» en «El caso Sloane»

La actriz asegura que uno de los puntos clave de la película, que se estrena este viernes, es «la corrupción que hay en nuestro sistema y qué es lo que no funciona en la política estadounidense»

Jessica Chastain, durante la presentación en Madrid de El caso Sloane - ABC

Este viernes se estrena «El caso Sloane», una de las cintas más esperadas del año y que sin duda ha molestado a cierto sector de la política estadounidense. Sabiendo los riesgos que tomaba, el director de la cinta, John Madden, creyó que el éxito de la película dependería de la exactitud con la que reflejara el mundo de los lobbies. «Así que hicimos todo lo posible por asegurarnos de que los hechos fueran correctos», explica. «Localizamos a una compañía de lobby llamada Glover Park Group, unos veteranos que llevan mucho tiempo en Washington y han asesorado a otros cineastas. Nos ayudaron a ver que algunas de nuestras ideas estaban desfasadas, porque la industria de los lobbies, y las cuestiones éticas que rigen la buena praxis, han tenido que cambiar después de los escándalos de Jack Abramoff [en los que un lobbista denunció que se pagaban sobornos a políticos]». Con todo bien atado, el director se lanzó a contar, de la mano de una omnipresente Jessica Chastain, una historia de lobbies, trastienda política, corrupción y feminismo. Una aventura de dos horas en las que el ritmo y la intensidad no decaen ni por un segundo.

«Aunque muchas películas se autodenominan thrillers políticos, tienden a ofrecer una visión muy superficial de la política. Esta sin embargo profundiza en cómo se hace la política. Se mete en el proceso de creación y no siempre es algo bonito de ver. Es un proceso intrincado que la mayoría de la gente no entiende. Aquí hay una visión a fondo y bien informada», dijo Adam Blickstein, del Glover Park Group, uno de los socios de la compañía asesora a la productora del filme.

El equipo de Blickstein ayudó a dar forma a la historia con los cineastas y educó al reparto sobre la labor que desempeña un representante de lobby. «Mantuvimos conversaciones muy largas con los actores», recuerda Blickstein. «Querían hablar de sus papeles y de cómo sería su trayectoria profesional. Resultó interesante guiarlos y demostró cuánto cuidado estaban poniendo en la creación de sus personajes». «La película muestra la incertidumbre, la agilidad y los fundamentos estratégicos de Washington D. C. de una manera que pocos filmes han hecho jamás», asegura.

Tanto Jessica Chastain realizó una intensa labor de documentación para preparar sus papeles. «Fui a Washington D. C. y hablé con 11 representantes de lobbies, la mayoría mujeres», recuerda Chastain. «Quería saber qué obstáculos habían tenido que superar y cómo habían logrado triunfar en ese entorno. Hablé con ellos sobre sus familias y sus vidas personajes. Hablamos de lo que de verdad hace falta para conseguir que se apruebe un proyecto de ley y las distintas formas que hay de conseguirlo. Aprendí quiénes eran las bases y los líderes y cómo funcionan las distintas estrategias para llevar una campaña», confiesa la actriz.

Trucos de guión

«La auténtica cuestión que tratamos aquí es qué está corrupto en nuestro sistema, qué es lo que no funciona en la política estadounidense y por qué el cambio es tan complicado»Jessica Chastain, actriz
Después de años representando los intereses de grandes corporaciones en una prestigiosa firma de lobbying de primera línea, Elizabeth Sloane sorprende a sus compañeros al cambiarse de bando para pasarse a un equipo más movido por la ideología. La nueva firma, Peterson Wyatt, es la antítesis de todo aquello en lo que Sloane ha basado su carrera. «Los ve como un hatajo de hippies con sandalias que no entienden lo que es necesario hacer para sacar adelante cualquier cosa», comenta Chastain. «Ella está acostumbrada a apoyar la libre empresa, sin pararse a pensar en las consecuencias. No encaja bien allí, aunque lo cierto es que Liz es una rebelde en ambas firmas. No trabaja muy bien en equipo».

Pero no es un súbito cambio de punto de vista político ni remordimientos de conciencia lo que la mueve a unirse a la firma más pequeña, señala Chastain, sino que lo que la atrae es la aparente imposibilidad de la tarea. «Liz Sloane es adicta a ganar. A mayor riesgo, mayor es la victoria. Eso es lo que la atrae. El lobby de las armas dona mucho dinero a campañas políticas y a los políticos les preocupa conservar sus escaños, así que ejerce mucha influencia en el Congreso, lo que lo convierte en un adversario formidable para ella. La auténtica cuestión que tratamos aquí es qué está corrupto en nuestro sistema, qué es lo que no funciona en la política estadounidense y por qué el cambio es tan complicado».

Chastain promete a los espectadores dos horas absorbentes, vertiginosas y sorprendentes.«Hay mucho más misterio del que acostumbra a verse en dramas políticos. No se sabe muy bien qué motiva a Liz ni qué pretende hacer, porque se guarda muchos ases en la manga, y eso hace que resulte una experiencia emocionante».

El resultado final de todos esos esfuerzos es un drama de personajes emocionante y creíble sobre una mujer a punto de hacer frente a su pasión por ganar, su ambición y su lugar en el mundo, según el productor Kris Thykier. «Sigue su evolución, mientras intenta que el proyecto de ley salga adelante en el Senado, y lo que eso hace a su vida personal y a la gente que la rodea. ¿Se aprobará el proyecto de ley? ¿Conseguirán bajarle los humos? La forma que tiene la historia de resolverse es increíblemente satisfactoria y el camino que sigue hasta llegar allí resulta tremendamente ameno». En ese camino final, la Señorita Sloane (Jessica Chastain) se encara con un político y le dice lo que en realidad muchos de la sala piensan: «Hay mucha basura en la política». Y claro, el senador se queda pálido mientras la prensa sigue mirando al dedo acusador.

Toda la actualidad en portada

comentarios