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Globos de Oro 2018

El clamor de las mujeres por la igualdad abre un nuevo horizonte en Hollywood

En la noche de los Globos de Oro se escuchó hasta el cansancio el bramido de una nueva narrativa creada por las mujeres contra la desigualdad, el abuso, el acoso y el exceso de poder

Vídeo: Los mejores momentos de los discursos de las premiadas en la gala de los Globos de Oro
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Un año después de la marcha rosa, las mujeres vuelven a unirse tras una causa destinada a cambiar la ingeniería del poder patriarcal. En la 75 celebración de los Globos de Oro se gestó la primera batalla del movimiento TimesUp con la incombustible Oprah Winfrey al frente de su ejército. En la noche de «Tres anuncios en las afueras» y «Lady Bird», las dos películas triunfadoras, se escuchó hasta el cansancio el bramido de una nueva narrativa creada por las mujeres contra la desigualdad, el abuso, el acoso y el exceso de poder. Una noche en la que los hombres de Hollywood estuvieron a la altura solidarizándose con sus compañeras.

«Un nuevo día brilla en el horizonte, cuando llegue, será porque muchas mujeres magníficas y algunos hombres fenomenales pelearon duro para convertirse en los líderes que habrán de guiarnos a ese tiempo en el que nadie tendrá que decir #Metoo (yo también) de nuevo». Con esas palabras Oprah se ganó una ovación cerrada, conquistó las lágrimas de los presentes en el enmudecido salón del Beverly Hilton, donde se celebran los Globos de Oro, provocó el aullido de millones en sus casas y terminó un discurso de esperanza que se echaba de menos en un país demasiado acostumbrado a líderes bravucones con actitud de macho adolescente.

Oprah tuvo a sus generales de campo en las actrices que, una por una y con marcialidad, presentaban los premios con frases dedicadas al movimiento TimesUp, a las que se unían también las voces de las ganadoras. La primera fue Nicole Kidman, con su Globo de Oro como mejor actriz en una miniserie por su papel en «Big Little Lies». «Este personaje representa algo en el centro de nuestra conversación de hoy, el abuso. Creo y espero que podamos cambiar las historias que contamos y cómo las contamos, mantengamos la conversación con vida». La segunda fue Elisabeth Moss, mejor actriz de una serie dramática por su papel en «El cuento de la criad», basado en la novela de Margaret Atwood. «Le dedico mi premio a Margaret Atwood y a todas las mujeres que se atrevieron a alzar su voz. Hemos dejado de ser las historias en los márgenes. Nos hemos convertido en las historias sobre el papel y las estamos escribiendo nosotras mismas».

La presidenta de los Globos de Oro, de rojo

En una noche donde los premios pasaron a un segundo plano, fuimos testigos de la complicidad creada por una comunidad que apuesta por liberarse de sus secretos juegos de poder, aunque alguien debió olvidar enviar el programa a los organizadores de la velada ya que nos quedamos todo el mundo se quedó boquiabierto cuando vio salir al escenario a la presidenta de la HFPA (la asociación que vota en los Globos de Oro), Meher Tatna, vestida de rojo. Ella, como muchos de los miembros de este grupo, dejaron el traje negro solidario en casa.

Con sendos Globos de Oro, «Tres anuncios en las afueras» como mejor drama y «Lady Bird» como mejor comedia, ambas vuelan ya hacia la carrera a los Oscars. Dos películas protagonizadas por mujeres que triunfaron también gracias a sus actrices. En ambos casos, ellas conquistaron los galardones a mejor actriz en sus correspondientes categorías: Frances McDormand, mejor intérprete dramática por «Tres anuncios en las afueras» y Saoirse Ronan, mejor actriz de comedia o musical por «Lady Bird». «Tengo unas cuantas cosas que decir, pero, antes que nada, chicas nominadas, el tequila lo pago yo», dijo McDormand nada más subir al estrado. «Me gusta guardar la política en casa, pero ha sido maravilloso estar hoy aquí, formar parte de este cambio tectónico dentro de la estructura de poder de nuestra industria. Las mujeres no hemos venido por la comida, hemos venido a trabajar, añadió. Después, en la sala de prensa, Frances explicó sus palabras. «No hay vuelta atrás con este movimiento, vamos hacia delante de la mejor forma posible».

Mucho más comedida estuvo la irlandesa Saoirse Ronan, quien agradeció a la directora Greta Gerwing contar con ella para liderar su película.

Entre los cinco cineastas nominados no había ninguna mujer y Natalie Portman no dudó en mencionarlo antes de abrir el sobre con el nombre del ganador. «Todos son hombres», dijo provocando la hilaridad general. El cineasta Guillermo del Toro se llevó el Globo de Oro por su maravillosa cinta «La forma del agua» y lo recibió emocionado por lograr que una de sus mágicas fábulas consiguiera el ansiado premio. «Son veinte años esperando, luchando por mis monstruos». Más tranquilo tras bastidores, aseguró sentirse muy orgulloso de sus raíces. «Quiero recordar al mundo que hay mucho que contar y un contar muy mexicano, un punto de vista completamente único que llevamos al mundo en nuestro arte y en nuestra presencia». Un hombre orgulloso de su personalidad mexicana. «Nadie ama más la vida que nosotros porque somos muy conscientes de la muerte. La preciosidad de la vida se mantiene pegadito a ese lugar al que irremediablemente todos vamos. Todos en este planeta estamos montados en un tren con destino a la muerte, así que lo mejor es disfrutar del paseo en tren. Cuando eliminas uno de los dos lados de la ecuación, se convierte en un panfleto».

En las categorías masculinas ganaron el actor Gary Oldman, por su excelente interpretación de Churchill en «El instante más oscuro», y James Franco por «The Disaster Artist». Oldman confesó llevar como talismán en su bolsillo uno de los discursos de Churchill. «Es un regalo que me ha dado mi mujer», explicó en la sala de prensa y, acto seguido, reveló su poca simpatía hacia Harvey Weinstein. «Cuando la cortina cayó sobre Harvey, me quedé alucinado. Afortunadamente, nunca estuvo en mi órbita, lo conocimos en el 92 y me dio mala espina. Desde entonces, nunca he querido trabajar con él y nunca lo hice. Jamás he protagonizado una película de Weinstein. Cuando la cortina cayó, lo vi como una evolución. La rueda ha girado y tiene que seguir andando, pero lo que hacemos y decimos, cómo lo hacemos y cómo lo decimos, es muy, muy importante. Yo me he vestido de negro hoy en solidaridad con este movimiento TimesUp y mi película ilustra lo que significa luchar por lo que uno cree y decir hasta aquí».

Cuando James Franco escuchó su nombre, agarró a su hermano Dave y se lo llevó con él al escenario a recoger su premio a mejor actor de comedia por «The Disaster Artist», pero allí también apareció Tommy Wiseau, el hombre a quien inmortaliza Franco en la ficción. Después, aclaró que aquello no estaba planeado. «Tommy subió porque quiso, es un tipo que no se parece a nadie. Hace lo que quiere». Para Franco la velada fue emocionante e histórica. «Esta es una noche muy importante, me he sentido parte de la historia escuchando a Oprah». Una de las grandes sorpresas de la noche fue el Globo de Oro a mejor actor secundario por su papel en «Tres anuncios en las afueras» que Sam Rockwell robó de las barbas de Willem Dafoe. «Esto es una sorpresa para mí, pero quiero decir que agradezco a mis compañeros porque todos son grandes actores», confesó Rockwell a los periodistas.

La película «Coco» ganó como mejor filme de animación y la alemana «En la sombra» como mejor título extranjero. En el apartado televisivo «Big Little Lies», «El cuento de la criada» y «The Marvelous Mrs Maisel» se alzaron con los premios a mejor serie limitada, mejor drama y mejor comedia. Nicole Kidman, Laura Dern y Alexander Skarsgard se llevaron premios por su trabajo en Big Little Lies, y la joven Rachel Brosnahan, debutó con el premio a la mejor actriz cómica de la televisión con The Marvelous Mrs Maisel. Aziz Ansari ganó por la serie Master of None.

Sin embargo, era la noche de Oprah Winfrey, ella congregó el aplauso al recibir el premio Cecil B De Mille a su trayectoria profesional, la primera mujer negra en ostentar este honor. «Me siento humilde y privilegiada, pero también poderosa porque estamos hablando contra la intolerancia y el abuso». Palabras motivadoras y de gran calado en una sociedad norteamericana dispuesta a convertir a Oprah en candidata presidencial.