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«Estoy enferma y necesito ayuda»: la triste historia de la protagonista de «El Resplandor»

Un programa de televisión, criticado por intentar hacer caja con la enfermedad mental de Shelley Duvall, quien cree que «Robin Williams está vivo»

Shelley Duvall, en el vídeo promocional del programa
Shelley Duvall, en el vídeo promocional del programa

Vivian Kubrick, hija de Stanley Kubrick, ha estallado en Twitter tras lo que considera una «gran injusticia». En una carta abierta publicada en la red social, la hija del cineasta arremete contra el conocido presentador de televisión Dr. Phil por intentar hacer caja con el estado de salud de Shelley Duvall, la protagonista de «El Resplandor». «Querido Dr. Phil, estás poniendo a Shelley Duvall ‘en antena’ mientras ella claramente está sufriendo un lamentable estado de salud. Indudablemente, esto es un espectáculo espeluznante y de explotación, además de ser tremendamente cruel», asegura la hija del director de la cinta.

En el programa, el presentador habla del estado de salud de Shelley Duvall, tal y como se ha podido ver en un vídeo promocional que la cadena ha lanzado antes de la emisión del programa. Las imágenes muestran a una actriz enferma y deteriorada, que en poco se parece a la Shelley Duvall que alcanzó la fama mundial tras su papel junto Jack Nicholson en la película de Kubrick. Entre otras cosas, Duvall asegura en el vídeo promocional que cree que Robin Williams está vivo «aunque cambia de forma continuamente».

Tras la emisión del vídeo y la carta de Vivian Kubrick, muchos internautas no han dudado en poner en duda la moralidad del Dr. Phil y su «evidente falta de escrúpulos» a la hora de utilizar la enfermedad mental para hacer caja en televisión.

«Estoy muy enferma y necesito ayuda», dice Shelley Duvall al final del vídeo.

Al límite para rodar «El Resplandor»

El papel de Duvall como Wendy Torrance fue su interpretación más conocida. Pero trabajar con Kubrick le pasó factura: perdió el pelo por el estrés y describió el rodaje como «atroz, casi insoportable».

La terrorífica joya de Stanley Kubrick estuvo a punto de transformar a sus actores en clones de sus personajes, enloquecidos finalmente por un escalofriante hotel en el que se suceden la locura y las apariciones fantasmagóricas. El guión de la película fue cambiado tan a menudo que Jack Nicholson ya no los leía. Pero la peor parte se la llevó Shelley Duvall, a quien el director aisló intencionadamente, y con la que discutía con frecuencia. Duvall se vio obligada a realizar 127 veces la icónica escena del bate de béisbol.

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