España elige para los Oscar «Verano 1993», una película rodada en catalán

Tras ganar la Biznaga de Oro en Málaga y el premio a la mejor ópera prima en la Berlinale, el filme de Carla Simón parte rumbo a Hollywood

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«La elegida es “Verano 1993”», anunciaba la actriz Anna Castillo ante la atenta mirada de los presentes en la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de España. La reacción del público era predecible: aplausos y gritos. La favorita de muchos representará a España en la 90 edición de los Oscar para competir en la categoría del premio a la Mejor Película de Habla no Inglesa. Mientras pedían a la directora de la cinta, Carla Simón, que fuese a la Academia, Salvador Calvo, preseleccionado por su ópera prima «1898. Los últimos de Filipinas», y Pablo Berger, por «Abracadabra», descubrían que habían esperando en vano en los alrededores.

«Verano 1993» está rodada en catalán y cuenta la historia de Frida, una niña de seis años que afronta el primer verano de su vida con su nueva familia adoptiva tras la muerte de su madre. Es decir, la propia historia de Carla Simón. «Siempre me aconsejaron que, para empezar, era mejor escribir sobre algo que conociésemos de verdad. Hablar de algo que te sale de dentro es más sencillo», confiesa la directora, aún inquieta por la noticia.

Distinto a la memoria

Sin embargo, Simón renunció a las imágenes que inundaban su memoria por aquellas que protagonizaron las pequeñas actrices Laia Artigas y Paula Robles y sus padres en la ficción, Bruna Cusí y David Verdaguer. «Fue difícil. Durante la escritura del guión me sentí muy cerca de mi historia, pero fue en el rodaje cuando me di cuenta de que lo que había delante de la cámara era un poco distinto (…). Cuando llegamos a la última versión me di cuenta de que estaba contado igual. Se ve distinto, pero sí que es mi historia», recuerda.

No todo está hecho. Ahora, «Verano 1993» tiene una carrera de fondo ya que primero tiene que colarse entre las primeras nueve preseleccionadas y después entre las cinco que finalmente participarán en la 90 edición de los Oscar. «No es una superproducción ni mucho menos, pero tiene las mismas oportunidades que cualquier otra película para estar porque es una historia que no tiene fronteras», asegura Yvonne Blake, presidenta de la Academia de Cine.

Algo en lo que coincide su directora, Carla Simón: «Su punto fuerte es la capacidad que tiene para evocar emociones. Es una película más pequeña, pero lo que llega a la gente son esos sentimientos». Da igual en el país en el que se proyecte «Verano 1993», Simón y sus niñas saben cómo conectar con los espectadores.

Universal

«Es fascinante ver cómo distintas culturas reciben la película, cómo buscan ese punto común cultural», cuenta la directora. «No sé cómo, pero en Argentina siempre había un psicoanalista en la sala. De hecho, después de una proyección, se me acercó uno que quería hablar del comportamiento de la niña en la película…», dice entre risas. Sin embargo, en otros países, como en Francia, se preocupan más por el contexto histórico de la película. «Me preguntan mucho por cómo fue la transición española, por cómo vivimos el sida…», recuerda.

Pero si quiere estar en la gala de los Oscar de 2018 tiene que llegar al público estadounidense, concretamente a sus académicos. «Estados Unidos es un país que valora el tema de la superación personal, ver cómo la gente tira adelante. Al final, la película habla de esa nena que es capaz de volver a empezar», cuenta Simón mientras se coloca la camisa. «Además, el tema del sida, aunque aparece de forma sutil en la película, allí también fue muy fuerte. De hecho, fue donde salieron los primeros casos», añade.

La palabra sida no aparece en todo el filme: «No supe de lo que murieron mis padres hasta los 12 así que decidí que la palabra no podía salir en la película». Todo ello para explorar la inteligencia de los niños. «Una de las premisas más importantes del filme era tratar de reflejar la complejidad de la psicología infantil. Un niño puede entender una situación compleja. Para ello, lo complicado es gestionarla, le faltan herramientas», explica Simón.

«El cine no tiene fronteras, una historia es una historia cuando tiene valores universales que llegan a la gente, y hoy igual que ayer debería ser normal que pasara una cosa así», aseguraba al ser preguntada por la selección de una película catalana un día después de la aprobación de la ley del referéndum en Cataluña. No es la primera película rodada en un idioma distinto al castellano que es seleccionada para representar a España en los Oscar. «Loreak», en euskera, luchó por colarse en la gala de los Oscar 2016, algo que también intentó en 2012 «Pa negre», igualmente rodada en catalán.

En los últimos años las candidatas españolas no han tenido mucho recorrido en los premios de la Academia de EE.UU. De hecho, España no logra una nominación al Oscar de Mejor Película de Habla No Inglesa desde 2004, cuando «Mar adentro», de Alejandro Amenábar, se alzó con la estatuilla. Desde ese momento, España ha rozado la nominación en dos ocasiones al colarse en la lista de preseleccionadas: en 2006 con «Volver», de Pedro Almodóvar, y en 2010 con «También la lluvia», de Icíar Bollaín.

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