Déjame salir El perturbador poder de la mente para manipular a las personas

La película «Déjame salir» se ha convertido en un fenómeno del cine de terror por su original denuncia social del racismo

Déjame salir: 
El perturbador poder de la mente para manipular a las personas

Más que una película de terror, «Déjame salir» es una especie de pesadilla kafkiana. Una pesadilla de la que es difícil despertar, y que comienza con la visita de rigor de un chico negro a la familia de su novia blanca. Una incómoda situación que se evidencia en cada sonrisa tensa, en cada mirada de auxilio. Que se intensifica con el extraño comportamiento de los anfitriones, complaciente pero artificial, con sus comentarios fuera de lugar, y que incrementa la lucha interior del joven Chris por hacer caso omiso a unos prejuicios sobre el racismo que, poco a poco, terminan haciéndose evidentes.

Bajo la apariencia de filme de género, el director Jordan Peele refugia sus propios miedos. A través de la tensión, de la inquietud, introduce un mensaje subliminal de denuncia, convirtiendo la cinta en una velada crítica social sobre el racismo.

«¿La realidad existe o no? ¿Qué es? ¿Es algo que percibimos a través de nuestros sentidos o es lo que advertimos en nuestra mente de lo que creemos que es la realidad?», se pregunta el mentalista Javier Luxor en un evento especial organizado por Universal con motivo del estreno de «Déjame salir». ¿Es extraño el comportamiento de los suegros de Chris o es él el que está predispuesto a sentirlo así? «La realidad no existe, la creamos nosotros a través de los pequeños prismas de lo que creemos que debe ser», añade el especialista. «La propaganda crea una realidad que nos hace vivir una vida que quizás no es la que queremos vivir, como en la película. Lo que entra en nuestra mente está condicionado por todo lo que nos dicen que debemos pensar», matiza.

Y eso le sucede a Chris, que no termina de confiar en una familia que dice no ser racista porque han votado a Obama, pero cuyo servicio doméstico es afroamericano. Chris quiere creer que son simples prejuicios, pero algo, además de las sospechas de su amigo, le induce a recelar. La realidad se puede transformar si se sabe qué tecla -o palabra- tocar. Y Chris, al principio, cae embaucado por el amor. Y no presta atención a factores que podrían haberle puesto en sobre aviso. Como cuando, antes de conocer a sus suegros, Rose simula defender a su novio, al que un policía le pide la identificación, pese a que no era el que conducía. Sin embargo, tal y como explican desde Universal, eso es lo que Rose quiere que piense Chris. «El verdadero motivo podría ser que si el agente llega a comprobar los dos carnés, quedaría constancia de que ambosestaban juntos antes de que él desapareciera». «Vivimos en una sensación de falsa libertad», asegura Luxor.

Los mitos de la hipnosis

La angustia del protagonista se parece, según el mentalista, «a los miedos que tenemos los humanos en la vida real». Una angustia que se incrementa cuando la madre de Rose lo hipnotiza con el simple tintineo de una cuchara en una taza de té. Aunque en la película Chris no accede, pasa a estar bajo el control de la psiquiatra. «No se puede provocar la hipnosis a alguien que no quiere. Son los espectadores los que deciden seguir las instrucciones», tranquiliza Luxor, que a pesar de las licencias creativas de las que hace uso «Déjame salir», cree que la película de Jordan Peele es bastante realista. La hipnosis, el control al que someten al protagonista, es una especie de metáfora de la vulnerabilidad de los negros en determinadas situaciones, su sensación de aislamiento. Así lo explicó el actor Daniel Kaluuya en una entrevista en «Film»: «Así es como nos sentimos a veces los negros. No podemos decir lo que queremos porque perderíamos el trabajo; es frustrante. Nos paraliza. Queremos expresar una emoción y acaba saliendo con rabia en otro momento porque nos la hemos guardado, porque no podemos vivir con la verdad».

Una película necesaria no solo porque incluye, de manera original, un mensaje necesario, sino porque, según Luxor, demuestra que «tenemos el poder de gestionar nuestros miedos y superarlos», como hace el protagonista al final de la película. «El mensaje profundo de Déjame salir es que somos víctimas de nuestra propia mente y se usa esta para que estemos donde quieren. Duele vencer a la inercia de lo que dicen que tenemos que hacer, pero cuando tengas miedo puedes enfrentarte a él, solo hay que querer. Tu mente te lleva a donde tú quieras», concluye el experto.

Toda la actualidad en portada

comentarios