Crítica de Spider-man: Homecoming (**) Superhéroe de barrio e instituto

«El crítico está ante una disyuntiva: la de juzgar una película por sí misma o en función del lugar que ocupa en su franquicia, ahora llamada universo»

Tom Holland, Michael Keaton y Jon Watts (director del filme)
Tom Holland, Michael Keaton y Jon Watts (director del filme)
Actualizado
Enviar noticia por correo electrónico

Hace tiempo que sabemos que en el mundo de las franquicias una película no es nunca el origen ni el final del relato que alberga. Eso coloca al crítico, pero también al espectador que quiera algo más que puro ruido y aturdimiento pirotécnico, ante una disyuntiva: la de juzgar una película por sí misma o en función del lugar que ocupa en su franquicia, ahora llamada «universo», correspondiente. Hay un tercer factor, transversal a cada franquicia: últimamente ha habido películas («Logan», la última entrega del planeta de los simios, la primera mitad de «Wonder Woman») que han puesto el listón un poco más alto para los que nunca iríamos a un comic-con disfrazados de superhéroe, ¿está a su nivel este nuevo título? Como se ve, son preguntas técnicas, de calado, que hacen imposible considerar por separado esta sexta entrega (seis… Parece que han sido más) de las aventuras del hombre araña.

Está el problema del manido universo Marvel, hay que saber que dos estudios (Sony y el monopolizador Disney) han unido fuerzas para entender la cantidad de estrellas invitadas que saltan como liebres: no son cameos, son promesas juradas sólidas como un burofax de que esto no acaba aquí, tenemos franquicia-universo para rato.

Por lo demás, hay una trama de un chico un poco «nerd», con problemas en el instituto, que adora a la compañera de clase que no debe, con un amigo pesado… que está muy bien, gracias al talento de Tom Holland para proyectar ingenuidad. Y, por encima, empastado, retorna todo un relato de origen de Spiderman, el tercero desde que Sam Raimi revitalizó el tebeo hace 15 (solo 15) años. Puntos a favor: Michael Keaton, Marisa Tomei, una secuencia de rescate en una tienda de barrio… Pero esto son micropuntos, realmente: la batalla (nunca mejor dicho) se juega a escala global y se llama «Avengers», o algo así. Repito: ¿cómo se valora entonces un producto así?

[Entrevista con Tom Holland. Spider-man se hace millenial]

comentarios