Fiesta del cine

Los críticos de ABC recomiendan: Diez películas que debes ver en la Fiesta del cine

Este lunes, martes y miércoles podrás ir al cine a ver las películas en cartelera por 2,90 euros

Fiesta del cine: Blade Runner 2049, Una mujer fantástica, La llamada, It y La suerte de los Logan, entre las películas recomendadas por ABC Play
Fiesta del cine: Blade Runner 2049, Una mujer fantástica, La llamada, It y La suerte de los Logan, entre las películas recomendadas por ABC Play
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Blade Runner 2049: Más que una secuela, menos que el original

Escena de Blade Runner 2049, película recomendada por ABC Play para ver durante la Fiesta del Cine
Escena de Blade Runner 2049, película recomendada por ABC Play para ver durante la Fiesta del Cine -

Habría que evitar algo inevitable: comparar esta película de Denis Villeneuve con la original que ha permitido su clonación, la obra maestra de Ridley Scott que fundamentó los mayores cambios estéticos, arquitectónicos, éticos y climáticos del cine, la película que siempre está, y probablemente estará, por delante de la actualidad, y que aún hoy, treinta y cinco años después, aún deja atrás en el tiempo artístico a su secuela, que es una muy buena clonación, que comparte guion (Hampton Fancher), relato, clima, personajes y hasta incluso propone su particular reflexión sobre el alma humana y su replicante.

A aquel Blade Runner llamado Rick Deckard (Harrison Ford) lo sustituye otro «retirador» de replicantes llamado K (Ryan Gosling), y funciona y tiene interés y profundidad toda la trama de búsqueda y encuentro entre ellos dos, que le procura a este «2049», aliñada con el dilema de la identidad (¿qué soy?), lo hipnótico y romántico del ensueño (el holograma como deseo y como memoria, y uno vuelve a ver ahí a Sean Young y añora la música de Vangelis) y el conflicto «revolucionario» con una sutil disputa por la humanidad entre los, digamos, nacidos y los construidos… Y hay momentos sublimes de lirismo entre K y su compañera evanescente, Joi (Ana de Armas), y el mejor de todo el film, tanto de visualidad como de concepto, con la doctora Ana Stelline (Carla Juri), la creadora, el milagro, que sería el equivalente a las lágrimas en la lluvia de Rutger Hauer y que le otorga el aroma a génesis bíblica a una historia post apocalíptica y que borra milagrosamente el cordado genético y el cordón umbilical.

No encuentra Villeneuve una alternativa potente a la Tyrell Corporation, a esa (re)pulsión que había entre creador y criatura. No hay belleza ni grandeza en la crueldad, y el personaje villano de Jared Leto flota en la trama sin llegar a hacer pie. Es una magnífica película, pero de este año y, a lo sumo, del próximo.

Crítica de Blade Runner 2049, por Oti R. Marchante.

«La suerte de los Logan»: Atraco pluscuamperfecto

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Demos gracias a Hollywood por permitir que un director como Steven Soderbergh siga haciendo de las suyas, es decir, alternar obras más experimentales con otras descaradamente comerciales pero que exhiben una inteligencia y un placer por hacer cine sólo comparable al de Brian De Palma, Quentin Tarantino...

Esta delicia que nos entrega ahora no tiene gran cosa de original, de hecho es como una versión «low cost» de su saga de atracos perfectos en Las Vegas, planeada en este caso por una banda que, aparte de tener fama de gafes, parecen al principio estar cerca de ser el escuadrón metelapata. No son superhombres, desde luego, pero Soderbergh no se rebaja a hacer de ellos, o de la trama, algo demasiado caricaturesco; su mérito consiste en moverse en la delgada franja entre lo inverosímil que tienen siempre estos atracos cuyo éxito depende que un camello pase por el ojo de una aguja (o alguna imagen más afortunada) y la tentación de disfrazar la falta de credibilidad con explosiones y tiroteos.

Parece mérito menor no caer en trampas casi inevitables en un género tan desgastado. Pero el mérito surge del profesionalismo casi clásico -por poco efectista- con el que el cineasta se plantea su trabajo de poner en escena (y fotografiar, y montar) su teatrillo.

Ayuda mucho que haya sabido escoger un reparto que se funde con sus personajes sin distraernos (cosa imposible cuando trabajas con Clooney, Pitt y la Roberts, por motivos obvios), y valga esto para elogiar al protagonista Channing Tatum. Aparte de él, es curioso que los más discutibles del reparto son los más estrellas: entendemos que Daniel Craig no haga comedia (aunque yo me divertí con él, se pasa tanto que parece estar en otra película) y Hilary Swank parece sumar méritos para hacer de Clint Eastwood, también en otra película que esta.

Crítica de «La suerte de los Logan», por Antonio Weinrihter».

«Una mujer fantástica»: Superheroína sin escudo

«Una mujer fantástica» se podrá disfrutar en La fiesta del cine
«Una mujer fantástica» se podrá disfrutar en La fiesta del cine -

Los minutos más interesantes -que nadie se despiste por el título y piense que es la versión chilena de «Wonder woman»- son destripados sin piedad en cualquier sinopsis oficial. Desde aquí no contribuiremos a arruinar la bendita ingenuidad del espectador, sobre todo porque después de esos primeros metros es más difícil seguir el paso a Daniela Vega, quien acapara un protagonismo absoluto con su voz, su cuerpo y su personalidad.

Cuando al guión se le acaba la gasolina, sin embargo, el despliegue no alcanza. Ella sigue de una pieza, soportándolo todo, pero no es probable que el público iguale su entereza, aunque tampoco falta quien describe la media hora final como «almodovariana». Sebastián Leio, conocido sobre todo por «Gloria» (2013), está de moda con esta sabia mezcla de drama e intriga, al menos en su arranque. Su obra acapara premios, incluido un Oso berlinés por el libreto, y aspira a luchar también por el Oscar en representación de Chile.

Puede que lo mejor de «Una mujer fantástica», además de la idea motora, sea la contención reivindicativa. Lelio expone lo difícil que es vivir en determinadas circuntancias, con un cuerpo en transición, expuesto a la intolerancia. La causa ha ayudado a la cinta, que redobla el favor al no abusar de ella, ni siquiera cuando le habría venido bien para no desfallecer. La recompensa es doble, Vega es ya una estrella en su país y al director le ha servido para estrenarse en Hollywood. Como Almodóvar, ahí se parece más a Pedro, será muy querido por sus actrices. No debería olvidar el cariño del público.

Crítica de «Una mujer fantástica», por Federico Marín.

«Le redoutable (Mal genio)»: El irritante Godard, irritado

«Le redoutable (Mal genio)», película recomendada por ABC Play para ver en la Fiesta del Cine
«Le redoutable (Mal genio)», película recomendada por ABC Play para ver en la Fiesta del Cine -

Es más conocida la personalidad y la capacidad de provocación de Jean-Luc Godard que sus películas en general, y el director Michel Hazanavicius, también sobrado de personalidad y de voluntad provocadora, recoge al personaje para hacer un mixto de biografía y caricatura.

La adoración (como el rechazo) a Godard por parte de sus muchos admiradores lo convierten en una especie de divinidad, con lo que «Le redoutable» es considerada una película maldita en esos círculos cinematográficos. Como no estamos dentro de un círculo, hay que admitir que Hazanavicius hace una película muy divertida e irrespetuosa con el santón, puntuando todas las contradicciones artísticas, ideológicas y sentimentales del director suizo, y ofrece sus dos caras: la más frágil física (gafas rotas) e intelectualmente y la más antipática, sectaria y de gran plasta (qué gran escena en la que Bertolucci le llama tonto).

Se basa Hazanavicius en la biografía de la actriz Anne Wiazemsky, su pareja durante «Un año ajetreado», y se ciñe a su época maoísta cuando rodó «La Chinoise» y se puso a convivir con ella. Los elementos que hacen burbujeante la película son una buena recreación de lugares y épocas, una buena reinterpretación del uso y mezcla de elementos visuales y materiales que propician un «paisaje godardiano» (cartelería, aroma documental, signos y formas), un ácido sentido del humor y una interpretación sorprendente de Luis Garrel, que le pone una perfecta vestimenta «gilí» al intocable Godard.

Critica de «Le redoutable (Mal genio)», por Oti R. Marchante.

«Canción de Nueva York»: La pesada sombra de Woody Allen

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Una película que empieza con la inefable voz en off de Jeff Bridges añorando un Nueva York que se fue… ¿Qué puede salir mal? Bridges aparece luego como personaje; no es uno de sus mejores papeles y parece existir sobre todo para encarnar un giro narrativo más bien efectista. Sale también Kate Beckinsale, que vuelve a sorprendernos: está mejor seduciendo seres vivos que matando zombies; y otros actores de un reparto como poco, sólido.

Uno disfruta, y perdona, los (d)efectos secundarios de una obra un poco relamida: los diálogos de tipo «literati» neoyorquino, la pesada sombra del neoyorquinismo de Woody Allen que de manera inevitable y quizá injusta planea sobre una película así, recurrir sin ganárselo del todo a hitos musicales de Simon & Garfunkel y Bob Dylan («Ah -dice Bridges, casi en modo El Nota- tienes “Visions of Johanna”»). El gran problema es el protagonista: un jovencito poco hecho, al que no ayuda la interpretación de un tarugo de madera llamado Callum Turner, pero sobre el que gira todo el punto de vista de la narración hasta un extremo de narcisismo masculino que lo hace intragable.

Una película que narra un proceso de maduración no puede arriesgarse a perder la simpatía por su personaje central, por muy bien arropado que esté.

Critica de «Canción de Nueva York», por A. Weinrichter.

«Toc toc»: Enredo maniático

Escena de «TocToc», película que se puede ver en la Fiesta del Cine
Escena de «TocToc», película que se puede ver en la Fiesta del Cine -

Esta adaptación de una obra teatral de éxito que el cronista había tenido ocasión de sufrir en escena mejora al original por el mero hecho de tener un reparto carismático que hará las delicias de quien se acerque a verla sin poner muy alto el listón de las exigencias. El argumento sigue las pautas mecánicas de un juguete cómico con alguna sorpresa final: seis pacientes aquejados de un trastorno obsesivo compulsivo (TOC, ya saben de donde viene el título) se encuentran en la sala de espera de un terapeuta que no acaba nunca de llegar, lo que les obliga a iniciar una forma de conversación y salirse de su burbuja de sufrimiento cotidiano.

Sus trastornos son objeto de chanza durante una buena parte de la trama; una insistente musiquita nos incita a verle la gracia a sus manías respectivas. Menos mal que el trabajo de los actores contribuye a humanizar a estos locos de atar, alejándolos de la pura caricatura, para luego tentar el patetismo en un ensayo de autoterapia que sirve de climax emocional. Desde el punto de vista cinematográfico, el reto de un escenario único y una fábula en tiempo real se soluciona «aireando» la pieza al presentar a los personajes (aquí Rossy de Palma está que se sale) y recurriendo luego a un montaje ágil que pretende ofrecernos en primer plano cada uno de los tics de estos tocs. Alexandra Jiménez está más allá del elogio: su loca puede carecer de densidad como personaje pero la actriz es una máquina de precisión milimétrica, admirable, muy divertida. A su lado, hasta Oscar Martínez parece trabajar a medio gas con el chiste único que le permite su síndrome.

Crítica de «Toc, Toc», por Antonio Weinrichter.

«Madre!»: Bardem el escritor y sus demonios

Fotograma de Madre!, recomendada por ABC Play para ver en la Fiesta del cine
Fotograma de Madre!, recomendada por ABC Play para ver en la Fiesta del cine -

Si algo tiene el director Darren Aronofsky es un estilo pulido, una vocación transgresora y un romance con la crítica ávida de digestiones difíciles. Hace películas como para presumir, y algunas son dignas del mejor escaparatista (intensas como «Cisne negro» o «El luchador», onanistas como «La fuente de la vida»…, en fin), y trae ahora a la cartelera «Madre!», a la que no le cabe ni un ingrediente más para situarse en el centro mismo.

Aronofsky esconde su mensaje y su anhelo dentro de una truculenta historia surrealista y sudorosa, la vida de un escritor y su mujer en un caserón en el campo, y le encomienda los despojos de los personajes que crea a los más grandes actores, desde Javier Bardem y Jennifer Lawrence, hasta Ed Harris o Michelle Pfeiffer, consiguiendo el milagro de que (salvo estropajosos momentos Lawrence) estén todos espantosos.

Detrás y agazapado entre el desmadre en que se convierte el relato (Álex de la Iglesia elevado al cubo), Aronofsky probablemente quiera hablar del hecho creativo, de las puertas por las que entra la musa o los desperfectos y tentaciones de «la gloria», ydecide explicarse con un ramaje de zarzas e intrigas con síntomas de cine de terror, de traumas psicológicos, de recursos y trampas como de damero maldito y de efectos visuales y dramáticos con más apariencia que peso real.

«La llamada»: Una comedia divina

La llamada, otra recomendación para ver en la fiesta del cine
La llamada, otra recomendación para ver en la fiesta del cine -

Graciosa, luminosa, arriesgada y sorprendente (al menos para los que no la vieran en su formato teatral), esta película es puro contrapelo de la actualidad social y reúne todas las versiones posibles de «lo incorrecto». Javier Ambrossi y Javier Calvo, los directores, levantan a pulso su bofetada a diestro y siniestro, y sus cuatro protagonistas femeninas -y ese órdago a la grande que es el papelón de Richard Collins-Moore- son, digamos, una bendición.

El riesgo es mayúsculo, desde el lugar de los hechos, un campamento de verano para jóvenes católicas y monjitas, hasta los hechos en sí, pues a una jovenzuela moderna y amante del reguetón se le aparece Dios cantándole canciones de Whitney Houston, con una puesta en escena tan kitsch y extrema que ha de pasar, de inmediato o nunca, del ridículo a lo sublime.

Toda la carcasa de «La llamada» es sensacional, divertida, que te mira a la cara y te dice «y ahora, ten el valor de no mondarte», pero es que en su interior lleva dinamita: la llamada, el impulso de la fe, la necesidad de entregarte a lo bestia a Dios, la envoltura de tolerable irreverencia de una absoluta y confesada reverencia. Macarena García, sublime, y Anna Castillo, tan fresca, tan recién servida, son aquí gloria pura, igual que Belén Cuesta y Gracia Olayo, superioras y al límite. Y las apariciones y requiebros de Collin-Moore, la voz y el bamboleo de Dios, es como para darle varias vueltas a la manzana sin dejar de pensar en ello.

Crítica de La llamada, por Oti R. Marchante.

«La cordillera»: Suciedad en la cumbre

La cordillera, en la Fiesta del cine
La cordillera, en la Fiesta del cine -

Su paso por el Festival de San Sebastián ya ha permitido elogiar el trabajo aquí (allá y en cualquier lado) de Ricardo Darín, que borda de sencillez y complejidad su personaje de presidente argentino en un cumbre de mandatarios suramericanos en Chile.

Y hay que cederle espacio al talento y grandes aciertos del director, Santiago Mitre, al construir esta intriga política y familiar sobre el poder en las alturas, el cómo se modelan los chanchullos y el «rosebud» que toda persona, y más si es poderosa, alberga en esos lugares a los que no tiene acceso ni el hipnotizador.

Crítica de «La cordillera», por Oti R. Marchante.

«It»: Mejor para todos que no salga el payaso

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Stephen King ha bendecido la nueva versión de «It». Poco se puede añadir a una voz tan autorizada. Andrés Muschietti se ha ganado el mejor de los elogios y la taquilla terminará de lanzar su carrera. Su película anterior, «Mamá», ya era un obra de terror eficacísima. Aquí aprovecha un presupuesto mayor en una historia con más ambición y vertientes. Lo curioso es que parece funcionar mejor su lectura del «otro King», el de «Cuenta conmigo», que su aparente especialidad, por la que más es conocido el escritor.

La relación entre los muchachos tiene hermosos momentos de iniciación. A veces parece que maduran en directo. Incluso sale uno de los chavales de «Stranger things», serie que bebe del mismo manantial. Sophia Lillis, única chica del grupo, atesora un talento especial. La moraleja repetida es también irreprochable: la unión y la amistad como mejores armas contra el miedo.

Pero es precisamente la cara terrorífica de la obra la que presenta grietas y protuberancias, pese al barniz privilegiado de Chung-hoon Chung, director de foto de «Oldboy». Es como si cada guionista –destacan Cary Fukunaga («True detective») y Gary Dauberman («Annabelle»), pero hay más– tirara del carro en direcciones opuestas. Entre todos logran un acabado ejemplar.

Crítica de «It», por Federico Marín Bellón.

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