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Cannes exige estrenar en salas de Francia para poner coto a Netflix

El certamen modifica su reglamento para 2018 a una semana del inicio de la próxima edición

Fotograma de ¬ęOkja¬Ľ, una de las pel√≠culas de Netflix nominadas a la Palma de Oro
Fotograma de ¬ęOkja¬Ľ, una de las pel√≠culas de Netflix nominadas a la Palma de Oro - NETFLIX

El cine tradicional -al menos en su forma de exhibición- se protege ante la fuerza del vídeo bajo demanda que ha sacudido los cimientos del negocio. Ayer, la organización del Festival de Cannes cedía ante las exigencias de los productores y distribuidores franceses que pusieron el grito en el cielo después de que entre las candidatas a ganar la Palma de Oro de este año hubiera dos producidas por Netflix.

La polémica se desató el pasado 14 de abril. La Federación Nacional de los Cines Franceses (FNCF) criticó que «The Meyerowitz Stories», del director Noah Baumbach y con actores de primer nivel como Ben Stiller, Adam Sandler, Emma Thompson y Dustin Hoffman; y «Okja», de Bong Joon Ho, ambas financiadas y estrenadas en Netflix, formaran parte de la Sección Oficial de Cannes. «¿Y qué pasará si mañana no se proyectan en las salas, cuestionando así su naturaleza de obra cinematográfica?», se preguntaban los cines galos.

En este mes el debate se ha incrementado. Presiones, dudas, rumores de exclusión y, finalmente, una decisión contundente: si no se estrena en una sala francesa, no participas en Cannes. Adiós dudas y fin de las especulaciones. Mediante un comunicado confirmaron que en esta edición los filmes de la polémica «estarán en la selección oficial y en competición» y que el nuevo reglamento no se aplicará hasta el año que viene: «A partir de ahora cualquier película que quiera competir en Cannes tendrá que comprometerse previamente a ser distribuida en las salas francesas». La polémica se termina, de momento, a la espera de la respuesta de la compañía. Una contestación que no ha llegado y que no lo hará, en principio, desde las oficinas de Francia ya que cerraron recientemente entre denuncias de la FNFCF de que «Netflix lleva esquivando desde hace años la normativa francesa y las reglas fiscales».

«Nuestro apoyo al modo de explotación tradicional del cine en Francia y en el mundo», certifica el festival en uno de los párrafos del comunicado. Una forma de respaldar al sector después de que Netflix no aceptara estrenar en salas sus dos películas de esta edición tras arduas negociaciones. Y es que el primer festival del mundo reclamó a la compañía que «los espectadores en general y no solo sus abonados» pudieran ver todas las películas a competición. Una quimera, según lo revelado por el certamen. Y no son los únicos que han perdido esta «batalla». Desde España, el presidente de los productores, Ramón Colom, denunció que hasta las grandes multinacionales no están sabiendo gestionar la disrupción que han provocado las plataformas de vídeo bajo demanda en el mercado: «Hasta las “majors”, con todo su poder, se están quedando fuera. Ahora el comprador es el que manda», ha explicado durante la presentación del Anuario del cine español en la Casa de América.

Películas «secuestradas»

En la citada presentación, Fernando Labrada, autor del informe y presidente de MRC, ha destacado la opacidad como seña de identidad de las plataformas de vídeo en «streaming»: «No ofrecen datos de ninguno de sus apartados», criticó. En este sentido, Ramón Colom ha denunciado algunas de las prácticas habituales de este tipo de empresas: «Hace dos años traté de comprar en Berlín una de las películas que se presentaron allí, y cuando llegué sus productores me dijeron que ya había comprado sus derechos Netflix para estrenarla en abril. Como estábamos en febrero les pedí que pudiera exhibirla en salas esos dos meses. No quisieron. Ha pasado más de un año y esa película no se ha estrenado. Esta película, y muchas otras, están secuestradas por Netflix. Hay que ver la realidad detrás de sus promesas de que lo estrenan en todos los países dónde están».

Desde Fapae han aprovechado para pedir al Ejecutivo una legislación sobre estas plataformas: «El Gobierno español no está legislando porque espera a que lo haga Bruselas». Al tiempo, ha lanzado una propuesta utópica pero que, para los productores, sería «deseable»: crear una plataforma para los hispanohablantes. «Somos 600 millones de personas, sin contar con los hispanohablantes de EE.UU. Esto es el diez por ciento de la población mundial», sentenció. Mientras, el cine de autor se ve atrapado entre las posibilidades que ofrece Netflix y la realidad de quedarse fuera de Cannes y otros festivales.

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