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Maravilloso Boccaccio (***): Postal Medieval

Un desfile de rostros jovencísimos que llega a saturar, tanta belleza prerrafaelita y tan escasa expresividad, moviéndose por escenarios, que parecen sacados de un manual de historia de la pintura

Fotograma de la película «Maravilloso Bocaccio»
Fotograma de la película «Maravilloso Bocaccio»
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Ya existe una adaptación del «Decamerón» en donde Pasolini abordó un proyecto ideológico, aunar liberación sexual y la vitalidad de los jóvenes proletarios pre-consumistas, y un interés narrativo: su trilogía de la vida eran historias sobre historias, sobre el arte de contar.

Nada similar, por desgracia, se manifiesta en esta selección de cinco historias del «Decamerón» a cargo de los hermanos Taviani. Nada tienen que demostrar, dada su larga trayectoria autoral; y precisamente su anterior «César debe morir» era un modelo de adaptación de una obra de Shakespeare, nada menos. Pero se hace dificil entender lo que les guió en esta nueva aventura: cuesta relacionarla con el mundo actual, como han sugerido en alguna declaración.

Piensen, en cambio, cómo Huston logró proyectar los ideales hippies en sus jóvenes medievales de «Paseo por el amor y la muerte». Aquí lo que vemos es un desfile de rostros jovencísimos que llega a saturar, tanta belleza prerrafaelita y tan escasa expresividad, moviéndose por escenarios (sobre todo interiores) que parecen sacados de un manual de historia de la pintura. Pero esto es la parte mejor de la película, su hipnótica belleza visual. Lo que falla es su aspecto Scheherezade, la invocación de la potencia y la seducción del arte de contar historias. Y ni siquiera me quejo de lo poco picarescos que resultan los episodios escogidos, excepción hecha del de la abadesa que se pone unos calzones por montera.