Críticas de Cine

El Bar (**): Ni dentro, ni fuera

La película de Álex de la Iglesia es, en el fondo, una tragedia, aunque en ningún momento de la película se sienta como tal

Escena de El Bar

El cine de Álex de la Iglesia, más que un estilo, tiene un tono, y suele ser el tono de tebeo, que al no decir cómic, aquí se entiende por un «tono Bruguera», y tanto las situaciones como los personajes encuentran su forma en el esbozo, lo bidimensional y la intención cómica dentro de la tragedia.

«El Bar» es, en el fondo, una tragedia, aunque en ningún momento de la película se sienta como tal. El arranque, que es lo mejor, lo más kafkiano y digno de la intriga que pretende, reúne a unos personajes marca de la casa en el interior de un bar, sitiados allí porque salir del local implica (lo muestra) un disparo en la cabeza. El resto es tebeo, aunque se aderece con elementos de ciencia ficción, y tiene (o lo pretende) esa gracia Bruguera en la descripción de los personajes, desde el hípster que interpreta Mario Casas, a la pija que encarna Blanca Suárez, la siniestra Terele Pávez, el gracioso Secun de la Rosa, la polivalente Carmen Machi, el sorprendente Jaime Ordóñez…, y en fin, la cuadrilla encargada de ejemplarizar la tesis de la película: cuánta ruindad en los de fuera, cuánta pequeñez en los de dentro y cuánta vileza en el ser humano en general. Carreras, exceso, delirio y poco más.

Blanca Suárez en una escena de «El Bar»
Blanca Suárez en una escena de «El Bar»

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