Crítica de Suburbicon: Lo negro de los Coen y lo social de Clooney

Un viejo guion de los hermanos Coen en manos de un director solvente e inquieto como George Clooney y con una interpretación clavada de Matt «lo hago todo» Damon

Matt «lo hago todo» Damon y Julianne «lo mejoro todo» Moore, en una escena de «Suburbicon»
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Hay tantos ingredientes de primera calidad en esta película que sorprende un poco que la reunión de ellos solo la convierta en buena, en vez de en excelente. Un viejo guion de los hermanos Coen del que probablemente salieron algunas de las ideas argumentales de «Fargo», en manos de un director solvente e inquieto como George Clooney, con una interpretación clavada de Matt «lo hago todo» Damon y de Julianne «lo mejoro todo» Moore, con una historia salvaje y negra en lo cinematográfico y en lo racial, y con un humor ácido que clava sorprendentemente sus incisivos tanto en la actualidad de entonces (fue escrita hace treinta años y se sitúa en la década de los cincuenta) como en la de ahora.

Aborda en dos vías paralelas una intriga criminal y familiar y los disturbios raciales que origina la llegada de una familia de raza negra a la exclusiva zona residencial llamada Suburbicon, y se alternan de igual modo la mirada de sus autores a sus criaturas y sus actos, caricaturesca y socarrona en lo policíaco y severa y crítica en lo social. Y se le adjudica al punto de vista del niño de la familia, que se sorprende y digiere todas las inmoralidades y triquiñuelas del mundo adulto a la misma vez que el espectador.

Damon está extremo en sus dos caracteres, de pringado y de gozne sacado de quicio, igual que Julianne Moore por duplicado, como esposa y como cuñada, pero el convoy del adobo lo trae Oscar Isaac, un agente de seguros que mueve las fichas y le da seriedad e irresponsabilidad al juego.

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