Personal shopper (***): Otra forma de «horror vacui»

Lo más interesante de la cinta es la propia chica, perenne ante la cámara, una Scarlett Johansson menos carnal pero más sugerente

Kristen Stewart en «Personal shopper»
Kristen Stewart en «Personal shopper»
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Assayas es un cineasta con pedigrí. Con «Personal shopper» compartió el premio al mejor director en Cannes. Aquí comete un pecado irritante: en lugar de pronunciarlas, la protagonista escribe en el móvil más de la mitad de sus líneas de diálogo. Su interlocutor es, para colmo, un personaje desconocido, incorpóreo y por tanto imposible de querer. Cuando asoma la patita, la verosimilitud se resquebraja. Otra duda: ¿es interesante ver a Kristen Stewart semidesnuda, probándose ropa? Pues hombre…

Mientras meditamos la respuesta nos deslizamos hacia lo más interesante de la cinta: la propia chica, perenne ante la cámara, una Scarlett Johansson menos carnal pero más sugerente. Va en gustos.

Y con la misma ligereza que demuestra Assayas, resumiremos las tramas que, pese a su aparente paralelismo, se acaban rozando antes del infinito: el trabajo de la joven como asistente de compras, sus pinitos como médium, gemela de otro «charlamuertos» fugado de forma prematura al otro lado, y una inquietante persecución telefónica. Atentos a los detalles. En ellos habita no solo el Diablo. Y Kristen, por favor, libérate ya de ese lado espectral.

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