Críticas de Cine

«El ciudadano ilustre» (****): No puedes volver a casa

El cómico estoicismo de la película viene servido por una memorable interpretación de Oscar Martínez

Cohn y Duprat nos deleitaron hace años con el thriller «El hombre de al lado», pero aquí se superan a sí mismos con esta historia de corte aparentemente menos dramático, que reviste el aspecto de una especie de fábula moral.

Si la ficción estadounidense juega a menudo con el postulado de una imposible «vuelta a casa¯, a ese paraíso embellecido por la memoria que pudo ser el lugar en el que crecimos, aquí se desarrolla una convincente variante aplicada: puedes volver, pero no hay paraíso perdido por recuperar.

Y eso que el protagonista no se hace muchas ilusiones. Es escritor argentino premiado con el Nobel, a diferencia de Borges, y entre las numerosas invitaciones que recibe decide aceptar la de convertirse en ciudadano ilustre del pueblo en donde nació. Puede que piense en volver a ver a una antigua novia cuyo relato de amor quedó inconcluso, y la ve pero tiene un marido que le embarca en alguna surrealista salida social.

Hay otras situaciones embarazosas, siempre con el alcalde o alguna miss local de por medio, pero todo lo vemos filtrado por el educado escepticismo del escritor.

Su cósmico estoicismo viene servido por una memorable interpretación de Oscar Martínez, al que le damos ya (se lo dieron en Venecia) un Nobel al mejor trabajo actoral de los últimos tiempos: gracias a él la película puede modular al detalle un descenso a los infiernos del que se redime en un juego literario decididamente argentino.

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