Blade Runner 2049 (****): Más que una secuela, menos que el original

Habría que evitar algo inevitable: comparar esta película de Denis Villeneuve con la original que ha permitido su clonación

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Habría que evitar algo inevitable: comparar esta película de Denis Villeneuve con la original que ha permitido su clonación, la obra maestra de Ridley Scott que fundamentó los mayores cambios estéticos, arquitectónicos, éticos y climáticos del cine, la película que siempre está, y probablemente estará, por delante de la actualidad, y que aún hoy, treinta y cinco años después, aún deja atrás en el tiempo artístico a su secuela, que es una muy buena clonación, que comparte guion (Hampton Fancher), relato, clima, personajes y hasta incluso propone su particular reflexión sobre el alma humana y su replicante.

A aquel Blade Runner llamado Rick Deckard (Harrison Ford) lo sustituye otro «retirador» de replicantes llamado K (Ryan Gosling), y funciona y tiene interés y profundidad toda la trama de búsqueda y encuentro entre ellos dos, que le procura a este «2049», aliñada con el dilema de la identidad (¿qué soy?), lo hipnótico y romántico del ensueño (el holograma como deseo y como memoria, y uno vuelve a ver ahí a Sean Young y añora la música de Vangelis) y el conflicto «revolucionario» con una sutil disputa por la humanidad entre los, digamos, nacidos y los construidos… Y hay momentos sublimes de lirismo entre K y su compañera evanescente, Joi (Ana de Armas), y el mejor de todo el film, tanto de visualidad como de concepto, con la doctora Ana Stelline (Carla Juri), la creadora, el milagro, que sería el equivalente a las lágrimas en la lluvia de Rutger Hauer y que le otorga el aroma a génesis bíblica a una historia post apocalíptica y que borra milagrosamente el cordado genético y el cordón umbilical.

No encuentra Villeneuve una alternativa potente a la Tyrell Corporation, a esa (re)pulsión que había entre creador y criatura. No hay belleza ni grandeza en la crueldad, y el personaje villano de Jared Leto flota en la trama sin llegar a hacer pie. Es una magnífica película, pero de este año y, a lo sumo, del próximo.

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