«Assassin's Creed» (***): Entretenidísima confusión

El director, Justin Kurzel, no pierde el tiempo en reflexiones ni explicaciones, hasta el punto de que es de esas singulares películas en las que no acabas de definir bien quiénes son los buenos y quiénes los malos

Michael Fassbender caracterizado
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Hay varias maneras de divertirse a lo grande con esta película, y ninguna de ellas implica la necesidad de entender ni jota de su argumento. Su formato y espíritu de videojuego muestran unos personajes, unos escenarios y unos combates y persecuciones que casi te inducen a llevarte la mano al «smartphone» para participar en la juerga. Su trama, si se da por perdida desde el comienzo, es terriblemente atractiva, con la lucha eterna entre los Asesinos y los Templarios, con su desarrollo en dos tiempos, el presente y un lejano pasado que se localiza en Sevilla y en el año 1492, con una visualización fabulosa (en realidad, demoledora) de los Reyes Católicos, el Rey Moro entregando ¡la manzana sagrada!, que parece una bola del árbol navideño. Y con un Cristóbal Colón que no habla catalán. Y su animoso protagonista, Michael Fassbender, un Asesino presente que ocupa el cuerpo (o la memoria) de un antepasado suyo llamado Aguilar que le monta unos cirios descomunales a la Inquisición, que es Javier Gutiérrez como escapado de «Apocalypto».

Todo el juego en virtual pasado y desvirtuada Sevilla es magnífico, un reto constante a seguir la acción, con brutales peleas y persecuciones, y que encuentra respiro cinematográfico en su vuelta al «presente», donde llevan el peso del argumento Marion Cotillard y su padre, Jeremy Irons, un actor que sólo necesita mirar desde arriba para que adquiera un significado muy perverso el núcleo de la trama (sea cual sea). El director, Justin Kurzel (que ya hizo un curioso «Macbeth» con Fassbender), no pierde el tiempo en reflexiones ni explicaciones, hasta el punto de que es de esas singulares películas en las que no acabas de definir bien quiénes son los buenos y quiénes los malos, pero con tanto intríngulis visual que no dudarías en verla inmediatamente otra vez. Un poco como esas jugadas de Messi…, ¿quién las entiende?..., ¿quién no las quiere ver otra vez?

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