Natalia Millán ante el Teatro Nuevo Alcalá donde interpreta a la señorita Wilkinson
Natalia Millán ante el Teatro Nuevo Alcalá donde interpreta a la señorita Wilkinson - MAYA BALANYÀ
Plan B

Un paseo por el Madrid de Natalia Millán: «Me une un vínculo emocional muy fuerte con los teatros»

La aclamada actriz y cantante recorre sus rincones favoritos de la capital donde, a cada paso, se encuentra con un patio de butacas donde tuvo un éxito

MADRIDActualizado:

En Madrid la lluvia cae con furia. Parece que quisiera vengarse de tantos días y meses de indiferencia. Nadie la echa de menos cuando no está y, cuando llega, todos reniegan de su presencia. Salvo Natalia Millán. Que le regala una generosa sonrisa al tiempo y a todo el que se le acerque. Se asoma desde un taxi y su esbelta figura se hace esperar, ya que un gran paraguas y su enorme abrigo, «de segunda mano», cubren sus pasos.

Millán va perfectamente conjuntada: bolso violeta, gafas violetas, cuaderno de notas violeta. «Mucha gente me regala cosas porque son de este color pero resulta que no son tan bonitas», bromea. La lluvia quedó afuera y la actriz se mueve por el Nuevo Teatro Alcalá como por los pasillos de casa. Y es que el teatro es como su hogar. Y no concretamente el que acoge el exitoso musical «Billy Elliot», sino cualquiera en el que pueda expresar su pasión. «Me gusta mucho la televisión también pero el escenario tiene algo diferente. Puedes representar una obra desde el inicio hasta el final, sin los cortes de la televisión. El teatro es como más de uno. Y a eso se añade la energía que da el público».

Natalia Millan en una de las mesas del Café de Gijón
Natalia Millan en una de las mesas del Café de Gijón - MAYA BALANYÀ

Energía busca Millán en cada rincón al que va. Y en Madrid hay muchos sitios en los que encontrarla. «El Café Gijón me parece emblemático; es la cuna de escritores, directores... Alguna vez cuando puedo me paso a tomar un café. No sé si sucede como en el teatro, donde parece que los grandes que actuaron allí aún están presentes de alguna forma, pero al menos uno siempre fantasea con ello, En el Café Gijón pasaron grandes, como todos los de la Generación del 98».

Recuerdos de la infancia

Nacida en Madrid y residente en Boadilla, reconoce que sale poco y si tiene que elegir se queda con el comedor de la casa de su madre. «Donde mejor se come, sin duda. Pero sí hay un sitio que me gusta mucho, no solo por la comida sino también por los recuerdos que me trae, ese es Lhardy, en la Carrera de San Jerónimo. De pequeña iba con mi madre y nos tomábamos un consomé que nos servíamos directamente de un samovar. Lo acompañaba con croquetas o empanadillas». Muy cerca de este mítico lugar, en la Plaza de Canalejas, se encuentra el lugar que despertó la pasión de Millán por las violetas: «En el local La Violeta tienen caramelos, chocolates, mermeladas, esencias, vinagre a la violeta... Todo lo que te puedas imaginar está ahí y además es una tienda preciosa».

Natalia guarda muchos recuerdos del Barrio de Las Letras de Madrid, adonde se mudó a los 18 años, cuando partió de casa. «Lógicamente me gustan mucho el Teatro Español o la plaza Santa Ana». Pero al margen de los lugares que le traen gratos recuerdos, Millán no suele frecuentar bares, cafeterías o restaurantes. «A tomar copas prácticamente no voy. Y al acabar las funciones me acerco al primer sitio cerca del teatro que encuentre».

Natalia no busca en Madrid sitios en los que perderse, va directamente en busca de lo que le gusta o le apasiona. Como la Biblioteca Nacional. Reconoce que no la visita con frecuencia, pero si ve algo interesante no duda en visitarla. «Es un edificio maravilloso y un gran desconocido para la mayoría de los madrileños. Lo fascinante es que puedes consultar todo lo que se ha publicado en España: libros, revistas, tebeos… ¡Hasta pornografía!. A la Biblioteca le envuelve una liturgia; si usas un libro lo tienes que dejar en un lugar específico».

Pasión por la actuación

Natalia Millán posa para ABC en el interior de la Biblioteca Nacional
Natalia Millán posa para ABC en el interior de la Biblioteca Nacional - MAYA BALANYÀ

La próxima cita con la Biblioteca será para ver en ella una exposición sobre Rosario Weiss. «Los historiadores dicen que podría ser la hija de Goya. Era una mujer muy talentosa, tengo muchas ganas de ir a la exposición con mi hija».

La sencillez y humildad con la que habla, pese a ser una reconocida artista, la traslada también a sus gustos por la ropa. Millán no busca tiendas de grandes firmas. «Soy muy rara, pero me encanta comprar ropa de segunda mano en Humana, donde los beneficios van a países del Tercer Mundo. Además, siempre he sido de comprar ropa usada, también lo hice mucho en el Rastro en su momento.

Pero sus sitios favoritos, como no podía ser de otra manera, son los teatros. «El Nuevo Teatro Alcalá es uno de mis favoritos, no solo porque es en el que estoy haciendo ahora “Billy Elliot”, que me hace sentir una absoluta privilegiada, sino también porque estuve desde 2003 a 2006 haciendo “Cabaret”. Ese musical fue una obra maravillosa y una parte importante de mi curriculum. También hice en este teatro “Jesucristo Superstar”. Eso fue antes de la reforma. Entonces se llamaba Teatro Alcalá Palace».

La preferencia por estos teatros y no otros se debe, asegura Millán, a cuestiones emocionales. «Me une un vínculo emocional muy fuerte con los teatros de Madrid. Sobre todo aquellos en los que estuve trabajando, es lógico. También hice funciones en el Teatro Nuevo Apolo, que entonces se llamaba Teatro del Progreso. Ahí hice “My fair Lady”, que fue mi primer trabajo en teatro».

En contra de la fusión

En su lista se incluyen algunos teatros en los que no ha trabajado, como el Teatro Español o el Teatro Real. «Y, por supuesto, también me gusta muchísimo el Teatro de la Zarzuela». Natalia Millán ha sido una de las más de setecientas personalidades que firmó la petición para que este no se fusionara con el Teatro Real.

La fusión fue anunciada el pasado 11 de marzo, con el objetivo de llevar el panorama de la lírica en España a un nuevo nivel. La operación se llevará a cabo mediante un Real Decreto que se prevé que sea aprobado en abril. «Creo que la Zarzuela es un templo para nuestra música, para la lírica española. El Teatro Real es maravilloso;también amo la ópera y sé que se han quedado cortos de espacio, pero creo que ese no tiene que ser a costa de sacrificar el Teatro de la Zarzuela ya que la zarzuela es algo muy importante en nuestro patrimonio cultural, está muy desprestigiada y se ha descuidado mucho. Sin embargo, hay grandes compositores y músicos ahí, han salido personas con mucho talento y, pese a ello, se ha ido quedando un poco en el olvido y, sobre todo, se ha infravalorado mucho.

Lo que hay que hacer es rescatar el género. En Europa tienen algo parecido que es la opereta: en Italia, Alemania, incluso en los países del Este, donde la cuidan y tienen sus propios teatros y los exportan, cosa que no hacemos con la zarzuela. El Teatro de la Zarzuela debe permanecer independiente y sostenido con dinero público». El mismo «abandono» a la zarzuela cree Millán que también sufre la danza. «La danza española es única en el mundo, nuestra escuela bolera es equiparable a la danza clásica, pero en ningún colegio se enseña siquiera. Da grandes bailarines pero son los peor pagados, están poco valorados y, sin embargo, no hay trabajador más entregado que un bailarín».