Varios perros se meten en el agua de la piscina canina
Varios perros se meten en el agua de la piscina canina - FOTOS: CAMPUS PERRUNO

Un resort con piscina canina a treinta kilómetros de Madrid

Campus perruno, ubicado en Brunete en 9.000 metros cuadrados, abrió hace una semana como un espacio único en la región

MadridActualizado:

A apenas 30 kilómetros de la ciudad de Madrid, en Brunete, se ubica un espacio único que conjuga el amor por los animales con la necesidad de diversión y descanso sin separarte de tu mascota. Campus perruno, abierto desde el pasado 17 de junio, es una especie de resort canino que nace como solución a todos esos planes que alguna vez dejaste de hacer para no separarte de tu perro. En este espacio de 9.000 metros cuadrados, según Elsa, su creadora, las posibilidades son «casi inabarcables; todo lo que puedas imaginar».

La piscina canina, la primera de la región, es uno de sus principales atractivos, pero no el único. También está la cabañita para planes con perros y, en el horizonte, un hotel con la misma concepción. Todo en este lugar está pensado para compartirlo con los animales sin necesidad de renunciar a nada. «La intención es que puedas disfrutar del entorno con tus perros, pero también con los míos o los del resto, que esas familias que no pueden tener animales vivan ese momento», explica Elsa.

Cabañita para planes con perros
Cabañita para planes con perros

El proyecto, señala su creadora, surge como una ambición personal desde la infancia y como respuesta a esa demanda de los dueños de mascotas; muchas veces limitada por las normas en cada espacio. Algo tan simple como pasear con tu perro sin correa por un parque no está permitido, y desde ese detalle tan simple crece todo un abanico de posibilidades: desde hacer ejercicio a relajarse con un chapuzón o talleres y adiestramiento de perros. «Estamos abiertos a todos y a todo lo que surja», sostiene Elsa. Las tarifas, desde 3 y 10 euros, según la piscina o la cabaña (publicadas en la web del campus), dependen de la visita y si se hacen con o sin perro.

Gran acogida

Solo unos días después de su apertura, las expectativas de crecimiento ya son inmejorables. «La respuesta ha sido muy buena, no doy abasto y estoy completamente desbordada», apunta la propietaria. El campus, sin embargo, estuvo en punto muerto durante una década. «Compré la finca hace diez años y no tenía nada más que dos sofás. Así estuvo hasta que vendí mi casa, me compré una autocaravana e invertí todo en el proyecto», narra Elsa.

El proyecto, añade, ha sido posible sin ningún tipo de patrocinio o subvención, pública o privada. Quien lo ha hecho posible presume también de que una vez constituido es «energéticamente independiente». Energía solar, pozos y caldera de pellets permiten el sustento del recinto, que quiere crecer al paso de nuevos inquilinos. «Espero que con este comienzo encontremos algún patrocinador que nos permita mejorar». Campus perruno abrirá todo el año y según la estación tendrá unas u otras actividades.