Exposición

Adriana Ugarte, Inma Cuesta o Maribel Verdú se convierten en «Brujas» de Goya, en el Lázaro Galdiano

El museo madrileño presenta un acercamiento desde la fotografía a la obra del pintor, desde la mirada contemporánea de la artista mexicana Denise de la Rue

MADRIDActualizado:

Francisco de Goya realizó por encargo de los Duques de Osuna, para el palacio de «El Capricho», seis obras de una serie titulada «Asuntos de brujas». Una obra que ha inspirado a la artista mexicana Denise de la Rue para acercar la genialidad de estos cuadros desde una mirada contemporánea. El Museo Lázaro Galdiano expone desde este jueves 22 de junio la exposición «Brujas», comisariada por Flavia de Hohenlohe, presidenta de Sotheby’s España y Carmen Espinosa, conservadora jefe del Museo Lázaro Galdiano.

La exposición constituye la segunda parte del proyecto de De la Rue «Ángelas y Brujas. Metamorfosis de Goya». En ellas han participado seis actrices españolas de varias generaciones: Maribel Verdú, Bárbara Lennie, Inma Cuesta, Macarena García, Verónica Echegui y Adriana Ugarte. «El resultado son creaciones de una gran fuerza visual, reforzado por el interés de la artista en investigar la capacidad de las mujeres para transformarse y empoderarse», explican desde la institución madrileña. La exposición, que podrá visitarse hasta el 31 de octubre, incluirá, además de las fotografías, un vídeo de De la Rue dedicado al cuadro «Las Brujas» en el que participa Bárbara Lennie.

Parte de la colección de esas pinturas encargadas por los Duques de Osuna permanente en el Museo Lázaro Galdiano, concretamente «El Aquelarre» y «Las Brujas», que podrán admirarse en su sala cerca de las fotografías de Denise de la Rue. «Se crea un diálogo de gran potencia visual entre las brujas de Goya y seis actrices españolas, a las que transfiere su sabiduría, su magia, su libertad y su poder de transformar la realidad», explica Carmen Espinosa. «Denise De La Rue mira siempre a la historia del arte, mira a los maestros. Los estudia y los comprende hasta estrujarlos. Y los interroga, para que sigan respondiendo a muchas preguntas que, en este mundo loco, parecen más vigentes que nunca», apunta Flavia Hohenlohe.