Manuel Moreno Maya, El Pele
Manuel Moreno Maya, El Pele - ABC

El Pele: «Se echa de menos la pureza y la personalidad que había en mi generación»

Primeras figuras del flamenco como Miguel Poveda, Eva Yerbabuena o Dorantes se reúnen este lunes en Madrid para celebrar el eco único del cantaor cordobés

MADRIDActualizado:

Estamos en año de homenajes a esos flamencos que llevan toda la vida en la carretera defendiendo la cultura jonda. Después de celebrar los 60 años de guitarra de Pepe Habichuela y los 50 de flamenco de Diego Carrasco, este lunes le toca el turno a Manuel Moreno Maya, El Pele, (Córdoba, 1954) el último exponente del cante de pellizco que también lleva medio siglo en los escenarios. La fiesta está asegurada con artistas del nivel de Pepe Habichuela, Dorantes, Eva Yerbabuena, Arcángel, Poveda, Pedro El Granaíno, y, en el corte más actual, sus sobrinos Lin y Nani Cortés o Sandra Carrasco.

La sucesión de homenajes flamencos que estamos viviendo tienen la virtud de ofrecerse a tres artistas que pueden defender todavía su arte con plenas garantías. «Eso es una maravilla. Hay gente que ha hecho mucho por el flamenco y se ha ido sin pena ni gloria. Ha habido compañeros que cuando se han muerto la familia no tenía ni para enterrarlos. Esos viejos que se han ido sin saber que el flamenco es Patrimonio de la Humanidad. Yo lo he vivido y tengo todos los premios que puede tener un cantaor. Lo que me hacía falta era este reconocimiento de mis compañeros», comenta El Pele.

Aunque muchos de los aficionados lo recuerdan por sus cantes festeros, en los últimos años es su eco por soleá lo que más le define. «Se va a registrar como Soleá de El Pele, pero ni el mismo Pele la hace dos veces igual. Eso sí, cuando la escuchas sabes que es esa», comenta orgulloso. «He estudiado cientos de soleás, las meto en un saco, lo muevo y sale esto, que va entre la soleá apolá y la de Alcalá. Mi solea lleva dos compases más que la soleá normal y tiene silencio. Me encantan los silencios por soleá y no las carreras. Las carreras son para ir al retrete», asegura entre risas.

La pureza y las diferentes improntas cantaoras de su generación es lo que más echa de menos en el flamenco actual. «En nuestra generación había mucha personalidad. Ahí estaba Terremoto, que era un salvaje, o Rafael Romero, del que aprendí muchísimo y al que una noche escuché lo más hermoso que he oído.- comienza a cantar imitando la voz de Romero- ´a mi me puedes mandar, a servir a Dios y al Rey, pero dejar a tu persona eso no lo manda ley´. Esa caña era maravillosa. Pues a Romero no lo dejaban cantar en Jerez, ni a Morente. Y yo he ido solo una vez. Los de Jerez pueden cantar en todos los lados pero los demás no podemos cantar allí. Vivan ellos que se han creado su círculo y han conseguido que cada uno de los cantaores de allí tenga una calle», sentencia.

El Pele ha cantado mucho a Madrid y pasó una temporada corta actuando en sus tablaos pero asegura que no volvería a vivir en la capital «Es una ciudad maravillosa pero nunca me ha gustado el estrés que se vive aquí». La letra de su soleá deja patente ese sentir. «Se acostumbró el gorrión al ruido de los coches y no me acostumbro yo».