Clint: «Nuestro objetivo es luchar contra el crimen y perseguir la melodía»

El cuarteto de rock instrumental presenta su nuevo disco «El Camino de la Mano Izquierda», este sábado en Moby Dick

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Tomás «Harry el Ejecutor», Alfredo «Harry el Sucio», Jesús «Harry Callahan» y Roberto «Harry el Fuerte» forman Clint, un grupo de rock instrumental que sólo sigue sus propias normas. Pasa desapercibido entre los márgenes de la industria, y suele matar el tiempo tomando whisky a palo seco en tugurios de mala muerte. Pero siempre lleva su Smith & Wesson Modelo 29 de calibre 44 Magnum cargada para disparar, por si hace falta subir al escenario para dar una lección a los incautos que se acerquen a él. Si se atreven, este sábado estará en Moby Dick presentando su cuarto disco, «El Camino de la Mano Izquierda» (21h., 10€ entradas aquí).

El título del disco es un guiño a la melodía, que en la guitarra se saca con la mano izquierda (si se es diestro, como vosotros). ¿Hacia dónde apuntan las melodías de este disco? ¿qué sensaciones busca generar Clint?

Efectivamente, nuestro principal objetivo, aparte de luchar contra el crimen, es perseguir la melodía, que en este caso, apuntan al centro mismo de la esencia melódica en función de lo que la canción demande. Otra cosa es tener buena puntería, aunque entrenamos bastante. Nuestros mayores esfuerzos se concentran en que no haya un solo compás de sobra en cada tema; no nos gustan los desarrollos largos, intentamos que cada canción sea una explosión de ritmo y melodía.

En lo rítmico, ¿cómo se podría describir este disco?

Al contrario que en el caso de la instrumentación -precisamente por ello-, rítmicamente es un disco sobrio, contenido, contundente y con más pegada que los anteriores.

Uno de vuestros videoclips rinde homenaje al cine mudo, del cual se dice que era más creativo porque necesitaba de mayor ingenio. ¿Es una buena lección para la música «muda»?

Sí, es una lección que perfectamente puede aplicarse también a la música. La voz y la letra suelen determinar por dónde va la música; en nuestro caso, sólo la imaginación -y nuestras limitaciones musicales- son las pautas que dirigen hacia dónde va cada tema.

El videoclip está viviendo una nueva era dorada, ¿supone un buen apoyo especialmente para el rock instrumental?

Las imágenes son el vehículo perfecto para la música instrumental, aunque por otro lado nosotros creemos firmemente que la música tiene sentido por sí misma; no tiene por qué estar supeditada a una letra o a una imagen. El problema, como casi en todo, es que un buen videoclip cuesta mucho tiempo y dinero. Afortunadamente, y aunque somos personas más analógicas que digitales, la tecnología te permite el poder hacerlo uno mismo, filosofía a la que estamos adscritos desde el principio de nuestra historia.

En directo a veces os apoyáis de proyecciones, ¿cómo las elegís?

Juan Martínez de Medina es el quinto Clint, da sentido a nuestras canciones a través de las imágenes que éstas le sugieren. Unas veces rebuscando en clásicos de cine mudo, otras haciendo experimentos de física en el que la música modifica visualmente, por ejemplo, a unas gotas mercurio que dibuja formas inverosímiles en función de los sonidos que le afectan. Por desgracia, Juan está viviendo actualmente en Qatar, así que en este concierto no podremos contar con sus alucinantes ideas.

¿De qué fuentes bebe el nuevo disco en lo estrictamente musical?

El camino de la mano izquierda es un homenaje a toda la música que nos ha inspirado, de forma consciente o de forma subliminal a lo largo de nuestra vida. Hay homenajes más o menos velados a Michael Jackson, Guns n’ Roses, Love, Big Star, The Sonics o incluso a un mítico anuncio de Fortuna de cuando éramos pequeños (hace mucho).

Imagino que los títulos de los temas siempre llegan después de terminarlos, o cuando ya cogen cierta onda, ¿es así? ¿Alguna vez habéis compuesto con un título como punto de partida?

Exacto, los títulos de las demos previas son ideas absurdas que describen el tema a nivel interno (por ejemplo, «Aprieta fuerte el gatillo» se llamaba antes «Testosterona»). Una vez la canción está acabada, intentamos darle varias vueltas a lo que nos sugiere el tema final -por supuesto, a cada uno le sugiere una cosa distinta- hasta dar con una concatenación de palabras dignas de ser escritas. La verdad es que nunca lo hemos hecho al revés, pero es una idea a tener en cuenta, quién sabe si todo sería más rápido de esa forma.

¿Cómo opera el grupo a nivel de edición, distribución, management…?

El disco -desde hace dos- lo publicamos nosotros a través de nuestro sello Discos Malos; lo distribuye Popstock/Everlasting porque es la única forma de que el disco esté disponible en grandes almacenes físicos y virtuales, y los mánagers somos nosotros también. Como decíamos antes, seguimos a pies juntillas siempre que podemos la filosofía punk de “hazlo tú mismo”.

¿Qué habéis dejado atrás en este disco, y qué esperáis encontrar en los próximos?

Creo que hemos dejado pocas cosas detrás. Tal vez la inocencia del primer disco, seguramente con ella un poco de frescura, pero por lo demás, creo que seguimos siendo los mismos personal y musicalmente, con nuestros aciertos y nuestros problemas recurrentes. En el futuro próximo nos gustaría tocar más y mejor o poner música a imágenes de otros; pero, por encima de todo, sobrevivir.

¿Por qué se disolvió The Umbrella-Hating Generation, vuestra banda anterior?

Éramos un grupo de siete jóvenes que no se conocían mucho y con gustos en muchos casos opuestos. Cuando la cantante se marchó y poco a poco nos fuimos quedando los cuatro miembros que ahora formamos Clint, hicimos un amago de cantar en español, y fue en ese preciso momento cuando nos dimos cuenta de que -en nuestra humilde opinión- para cantar hay que tener algo que decir o creer mucho en lo que se dice. Nosotros creíamos mucho más en nuestra música que en nuestras letras, así que decidimos dejar de ensuciar la música, cambiar nuestra filosofía y elegir un nombre opuesto al anterior -largo e impronunciable-.

¿Tenéis que luchar mucho por abriros paso en el circuito de música en vivo, o la experiencia os ha enseñado a optimizar esfuerzos?

Nunca tocamos por tocar, porque sea lo que hay que hacer. Disfrutamos de los conciertos que elegimos hacer, pero una gira nos mataría como grupo a pesar de que nos conocemos desde hace unos veinte años. Como bien dices, tocamos donde queremos cuando queremos, y aunque eso también se acaba pagando en términos de presencia en los medios y todo lo que ello conlleva, hemos elegido susto.

El relativo éxito de bandas como Toundra, ¿os viene bien o en principio no tiene por qué tener ningún efecto sobre otras bandas instrumentales?

Clint estamos en las antípodas del sonido de Toundra. Nuestro sonido es más heterogéneo, evidentemente más pop e inclasificable; así que la base de fans de Toundra probablemente no nos toque ni con un palo. Lo que sí hemos aprendido en este tiempo ha sido a aceptar nuestro lugar en el mundo musical, un rinconcito apartado en el que nos sentimos a gusto.

¿Dónde se os podrá ver próximamente?

Este sábado tocamos en Madrid, en Moby Dick, a las 21’30h. Ya de cara a otoño tenemos varios planes que se están concretando, pero esperamos seguir poniendo música a las fantasías de los oyentes.