El mueral que recuerda al mantero fallecido en el barrio, Mame Mbaye
El mueral que recuerda al mantero fallecido en el barrio, Mame Mbaye - Calle Lavapiés

Lavapiés se convierte en un museo de arte urbano al aire libre

Cincuenta creaciones artísticas decoran y colorean las paredes de los establecimientos del barrio en la quinta edición del festival C.A.L.L.E

MADRIDActualizado:

La quinta edición del festival C.A.L.L.E. (Convocatoria Artística Libre de Lavapiés Emergente) terminó el domingo dejando más de cincuenta grafitis que decoran las paredes del barrio. Desde Tabacalera, considerada por los magos del espray su templo de creación e inspiración, los murales coloreados se pueden observar hasta la calle de Argumosa y la de Mesón de Paredes. Las creaciones, propulsadas por la Asociación de Comerciantes de Lavapiés, pretenden crear un nuevo entorno en el barrio, llenándolo de color e imaginación.

Como no podía ser de otra forma, el mantero Mmame Mbaye ha tenido especial protagonismo en esta edición del evento. Su muerte el pasado 15 de marzo, en pleno centro del barrio, es recordada ahora en el bar El Rincón Guay. Los llamativos colores del dibujo se fusionan con el toldo del establecimiento, con los colores del arcoiris, que representan la bandera homosexual. Los viandantes se detienen a contemplar el nuevo muro, ya rincón de Mmame, mientras los comensales del bar disfrutan en la terraza de un aperitivo, cervezas y refrescos.

«Luchando por la Visa», se lee en la pared. La «s» del nuevo emblema aparece desdibujada –a propósito– y sustituida por una «d». Al final, tras una primera lectura, los que contemplan el grafiti caen en la cuenta de que lo que realmente está escrito es «luchando por la vida», en un recordatorio a la muerte del mantero.

La figura de Mmame aparece rodeada por una aureola púrpura –como si fuese una señal de beatificación del senegalés–. El recuerdo del africano se colorea ahora con ropa típica de su continente. Otro elemento decora la fachada y cae del hombro, agarrado por la mano de Mame, para que no haya duda de quién se trata: la usual manta en la que los manteros guardan los objetos que luego ponen a la venta.

Para muchos, sobre todo sus compatriotas, Mame ya es un «icono del barrio». Ahora, además de por las disputas que envolvieron su muerte, estará presente en el barrio –cuya población es en gran parte inmigrante y multicultural– por la «futurista» pintada que lo recuerda.

La pared amarilla de Argumosa, 39, se vuelve ahora verde y morada. Dos «mandrileños» –juego de palabras entre mandriles y madrileños– decoran la fachada del bar La libre ataviados con gorros de punto, gafas de sol y collares de perlas. Y de un bar a otro. En Mesón de Paredes, Donde da la vuelta el viento es decorado con el lema «¿Qué es un barrio sin todo aquello que lo ha hecho barrio? Nada». Los vecinos, hechos caricaturas, sostienen los edificios de la zona, en señal de la importancia que tienen las personas que han poblado un área de Madrid que en nada se parede a lo que fue antaño.

En plena calle de Embajadores, en el número 31, la negra puerta del establecimiento de jardinería y decoración San Jorge tiene ahora color: la cara de una mujer disimulada con brotes verdes, rosas y naranjas.

«Pensar antes de actuar». Las paredes rojas de la Farmacia de Lavapiés conjuntan con la nueva huésped de su fachada: la silueta de una mujer, con los labios y uñas del mismo color, que sostiene y muerde un helado de cucurucho que termina en cactus. El peligro de no pensar y la osadía de actuar antes de hacerlo. El placer de lo prohibido que sostiene al nuevo mural.

«Pensar antes de actuar», se lee en la fachada de la Farmacia Lavapiés
«Pensar antes de actuar», se lee en la fachada de la Farmacia Lavapiés

En la calle del Amparo, 77, la peluquería Zhervo recoge la amabilidad y las buenas relaciones entre los vecinos del barrio. Un mural de NSN997 (vea su galería) en blanco y negro que evoca la multicularidad, donde no importa el color, tan solo ser seres humanos unidos que se dan la mano. Solidaridad frente a todo.

Esta iniciativa pretende dar visibilidad a los pequeños comercios del barrio. Este año, el certamen comenzó el pasado 28 de abril con la creación artística en vivo, que se prolongó hasta el 6 de mayo. «Vecinos y visitantes pueden disfrutar del arte sobre fachadas, escaparates y otros espacios exteriores de los comercios del barrio», afirman los organizadores. Algunas de las pintadas, previsiblemente, se mantendrán hasta el próximo año; otras, desaparecerán en unos días.

A la edición se presentaron más de 200 artistas. Finalmente fueron seleccionadas 50 propuestas creativas que son las que ahora inundan Lavapiés. La dirección artística del evento corrió a cargo de Madrid Street Art Project, los mismos que organizan el conocido «Pinta Malasaña». Desde su inicio, en 2013, más de 100 artistas han realizado casi 200 intervenciones en los exteriores de los comercios, así como en otros espacios al aire libre de las calles y plazas del barrio madrileño. Los artistas invitados de la edición fueron el dibujante Mauro Entrialgo y Aïda Gómez. Gómez se destaca por trabajar con los objetos de un modo que obliga al espectador a verlos con un sentido artístico y alejados del estereotipo. Por su parte, Entrialgo, encargado del grafiti que decora el restaurante El económico pone todas las miradas sobre la gentrificación, uno de los principales problemas del barrio.