23 de febrero
ROSA BELMONTE
La decoradora Sister Parish contaba de sí misma que no había una niña más fea y que cuando su madre la vio, dijo: «La vestiremos siempre de marrón, es nuestra única esperanza». Pues yo quiero vestirme de marrón.
Pero solo si es con una de las muchas salidas de ese color de Elisa Palomino. La valenciana es una especie de hebra suelta en Cibeles. Alguien que tiene un poco de Sybilla, un poco de Lydia Delgado y un mucho suyo. Diferente (aunque haya cosas que recuerden a Galliano). Pero anda que Tristan, el marido... Ayer era como un «mash-up» de El principito y un Ninja, con esa casaca roja y los tabis, las botas con pulgar separado.
Para ver el desfile, Tziporah Salamon con un tocado de Palomino de su primera colección. Uno medio normal porque un tocado de la diseñadora puede ser una rama de cerezo en flor. De Japón, no del Jerte. Y allí que estaba el embajador de Japón por la parte del sol naciente. Y Carmen Alborch por la parte del Levante. No vino al de Francis Montesinos, así que parece que ha tirado por el valencianismo más «cool», el de una diseñadora formada en St. Martin's que se casó en Cuenca con todos sus invitados en kimono (y helados).
Teresa Helbig mezcló el tweed y el plexiglas, lo que es mucho mezclar. Un poco como su front row , donde estaban Manuela Vellés (el tweed) y, por el contrario, Helena Barquilla (el plexiglas). Juana Martín repartió a su colección los siete pecados capitales. Así, la lana era la pereza y las transparencias, la lujuria (hubo un «derrière» muy transparentado y comentado). A las lentejuelas les tocó la envidia. Pero la envidia también podía haber sido la estupenda Mariló Montero dando lustre a la primera fila. O las joyas de Stephen Webster que llevaban las modelos. Sheila Márquez venía de casa con sus propias joyas. Unos piercings en el pezón y en salva sea la parte, según me pareció atisbar cuando se probaba. Que me dio un escalofrío en la entrepierna que para qué.
Frente al culo al natural, el postizo de Nicolás Vaudelet, que usó polisones. El diseñador de El Caballo también se ha metido a alquimista para conseguir él mismo la tiaras de hierro oxidado (con solución de hierro y de cobre más ácido nítrico: salía humo naranja). Raquel Sánchez Silva tuiteaba el desfile. ¿Se acuerdan de cuando no nos enterábamos de lo que la gente estaba haciendo en cada momento contado por ellos mismos?