20 de febrero
David y Delfín son los nombres falsos de dos intrusos cibelinos seguidores de Davidelfin con una misión: ver el desfile del diseñador.
El pequeño problema estaba en que no tenían pase, aunque sí con un sitio prometido (a última hora) en las gradas. Pero sin entrada a Cibelespacio, acreditación o invitación impresa... ¿Es posible 'colarse' en un desfile?
11.30 a.m. David y Delfín llegan al pabellón. David está convencido de que pasarán sin problema, que con una buena 'coartada' es suficiente. Delfín, que ha venido medio engañado, duda. Pasan el escáner de la puerta y sitúan su flanco de ataque: mientras unas azafatas piden los pases junto a las escaleras mecánicas, hay vía libre por el ascensor. Primera prueba, pasada.
11.45 a.m. Quedan 15 minutos para el desfile del malagueño y la cola de invitados es impresionante. Van pasando los VIPs (Mario Vaquerizo y Alaska, los Dover, Miguel Bosé, Eva Hache...) y la prensa. Este es el punto más complicado: cómo convencer al de la puerta de que tienen un sitio esperándoles dentro. Buscan el momento oportuno y la labia de David hace el resto: ¡hecho!
12.00 a.m. El sitting (o lo que es lo mismo, la asignación de asientos) en Cibeles es siempre un caos. Hay quienes se colocan en el que más les gusta (sin importarles que esté reservado), hay quien no se entera de quién es quién, y cada uno hace más o menos lo que puede. Esta confusión y la bajada de las luces anunciando el desfile son su pase libre. David y Delfín llegan, por fin, a sus asientos prometidos.
Desde su sitio, disfrutan del desfile del diseñador. Al fin y al cabo, son buenos clientes.
Un repaso a la actualidad de Cibeles desde un punto de vista diferente. Te enseñamos la trastienda de la pasarela ¿Quieres colarte con nosotros?