Que viene el lobo

¿Sobrevaloran las encuestas a Cs como hicieron con Podemos, o Rivera se convertirá en el nuevo Macron?

Edurne Uriarte
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Las encuestas le anuncian de nuevo la llegada del lobo al PP. Como lo hicieron en 2014, cuando vaticinaron el triunfo de Podemos en unas futuras elecciones legislativas o como lo hicieron en 2015 y de nuevo en 2016, cuando algunas de ellas pronosticaron un triple empate entre PP, Cs y PSOE. Sin ánimo de divertirse, como Pedro, el del cuento del lobo, pero lo cierto es que las encuestas fallaron estrepitosamente. La cuestión es si ahora aciertan y en las próximas legislativas el lobo le llegará de verdad al PP en forma de un triunfo de Ciudadanos.

O si estamos ante un nuevo clima de opinión efímero creado por el resultado de las elecciones catalanas y por las simpatías mediáticas enormes que recibe Ciudadanos o, por el contrario, se trata de un cambio profundo en las intenciones de voto de los españoles. En otras palabras, ¿puede Albert Rivera convertirse en el Emmanuel Macron de España? ¿Es posible que Ciudadanos destroce el efecto del tradicional eje izquierda/derecha y lleve a la hegemonía a un partido sin identidad ideológica clara, como el de Macron?

La comparación con Francia arroja datos básicamente negativos para esa posibilidad, porque el diseño institucional y las circunstancias en las que ha ganado Macron son muy diferentes a las nuestros. Francia tiene unas elecciones presidenciales y una figura esencial de presidente de la República que no tiene Albert Rivera en España para hacer el mismo camino y presentarse a unas legislativas desde esa posición, como hizo Macron. Pero, sobre todo, porque Macron y, después, su partido ganaron tanto las presidenciales como las legislativas del año pasado en mitad de una crisis monumental de los dos grandes partidos tradicionales de la derecha y de la izquierda, sobre todo del Partido Socialista.

Macron y su partido han sustituido al Partido Socialista que sigue moribundo tras su 5,7% de los votos en las legislativas. Y no parece que algo parecido pueda pasarle al PP al que aspira a sustituir Cs. Ni siquiera asoma en el PP la crisis que afecta a sus homólogos franceses de Los Republicanos, de nuevo divididos tras la elección como presidente de Laurent Wauquiez.

Rivera necesita de una autodestrucción del PP para ser Macron, una situación de crisis en la que los votantes de la derecha opten el día de las elecciones por un partido centrista sin identidad ideológica. Un partido dispuesto a gobernar España tanto con el PSOE como con el PP, como afirmó el domingo Rivera en una entrevista. ¿Es posible que el sector radical de la derecha más crítico con Rajoy pueda apoyar un posible Gobierno Ciudadanos-PSOE? Y sobre todo, ¿cabe esperar que los votantes más moderados del PP cambien su voto en un contexto de buenos datos económicos y a favor de un partido sin experiencia de Gobierno?

Ayer mismo, y en un guiño a Macron, el antiguo primer ministro de la derecha y alcalde de Burdeos, Alain Juppé, anunció que no pagará sus cuotas de Los Republicanos de 2018 porque «el componente centrista se ha alejado de Los Republicanos y es lo que lamento». Al PP de Rajoy le cuestionan justamente lo contrario, su excesivo centrismo, los críticos que simpatizan con el centrista y autodenominado progresista Rivera. Y sin un partido como el Frente Nacional a la derecha para depositar su voto. Es decir, un contexto ideológico y partidista en el que una sustitución del PP por Ciudadanos sólo puede ocurrir por un deterioro de los datos económicos junto con una crisis interna del PP. Y ni una cosa ni otra se vislumbran de momento en el horizonte.

Edurne UriarteEdurne UriarteArticulista de OpiniónEdurne Uriarte