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Venezuela, en el punto de inflexión Ramón Pérez-Maura

Se ha perdido el miedo a las fuerzas de la autoridad y eso anuncia el fin del Gobierno chavista de Maduro

Nicolás Maduro ha mantenido con habilidad la insostenible situación de su Gobierno. Cuatro bazas juegan a su favor, como ha señalado Oliver Stuenkel en «Americas Quarterly»: 1) Ni la decisión de inhabilitar políticamente a Henrique Capriles será suficiente para unificar a una oposición profundamente cainita. 2) Durante años Maduro ha tenido otra oposición en la rama moderada del chavismo. Al nombrar vicepresidente al duro Tareck el-Aissami, Maduro sólo ha dejado a los moderados la opción de apoyarle a él. 3) Aunque ya nadie en la región se cree que Venezuela sea una democracia, tampoco importa mucho. A los amigos, como Bolivia, Cuba, Nicaragua, Ecuador y la Colombia de Juan Manuel Santos (¡qué vergüenza!) les parece que está en su sitio. Y regímenes como los de Argentina, Brasil o Paraguay están demasiado ocupados en sus asuntos como para trabajar en construir una mayoría de dos tercios de miembros de la OEA que suspenda la pertenencia de Venezuela al organismo. Y 4) China y Rusia no quieren ningún cambio que pueda poner en peligro las inversiones petrolíferas en el país que tiene las mayores reservas conocidas del mundo. La herencia comunista en materia de derechos humanos es muy difícil de superar. A la vista del dinero esos detalles son rápidamente superados. Y aún así, la situación puede ser mucho peor de lo que parece para Maduro.

La semana pasada hubo una serie de choques callejeros de una inmensa gravedad de los que ha quedado constancia en las redes sociales porque ya casi no hay cobertura libre en los medios de comunicación de lo que sucede allí. En una grabación tenemos el testimonio de una mujer: «¡Por nada del mundo se acerquen a la Libertador! Les puedo decir que esto está vuelto guerra. Esto es una guerra total de la gente contra la guardia y realmente la gente los tiene locos. Esto es horrible: bombas, perdigones, golpes, heridos… Horrible. No están pasando nada por los medios de comunicación, pero estén pendientes y no salgan.» El silencio que impone Maduro dentro de Venezuela se vuelve muy efectivo fuera también. Pero éstas son muestras que prueban que ya no hay vuelta atrás. Que se ha perdido el miedo a las fuerzas de la autoridad. Y eso hace insostenible la situación del Gobierno. Baste una último testimonio grabado de a dónde han llegado las cosas en los últimos días: «¡Que le prendieron candela a unos guardias allí en Vallehondo, güevón! Le lanzaron una pipa de gasolina y después le cayeron a punta de bombas molotov. Dice que los guardias salieron corriendo y otros estaban dando vueltas en el piso, apagándose la candela. Después se lo llevaron para el ambulatorio y en el ambulatorio no los atendieron porque los iban a linchar allá adentro, marico. Marico, aquí ya no hay vuelta atrás, hermano.»

Venezuela, Semana Santa de 2017.

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