Un territorio político desconocido

Quedan muchas dudas sobre cómo articulará Mariano Rajoy la toma del poder en el día a día de las Consellerías

Mayte Alcaraz
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El artículo 155 no era blando ni duro. Era la única herramienta que le quedaba al Estado, después de haberse cargado de paciencia y razones, de restituir la legalidad y devolver, que no suspender, la Autonomía de Cataluña. Si alguien creía que Mariano Rajoy, Pedro Sánchez y Albert Rivera iban a usar la técnica de la laparoscopia para intervenir las funciones de un Gobierno golpista no eran conscientes de la gravedad de la situación.

Los partidos garantes del pacto constitucional de 1978 han aplicado cirugía extrema para aplacar una hemorragia con riesgo de órganos vitales abriendo la puerta a un territorio político desconocido. Pero incluso en momento tan difícil para la democracia española, su garantismo a veces inagotable da una última oportunidad a Carles Puigdemont a que convoque elecciones antes de que tome el control el Senado el próximo viernes y por tanto se convierta en el expresidente de la Generalitat más irresponsable de la historia de España.

Quedan muchas dudas sobre cómo articulará Mariano Rajoy la toma del poder en el día a día de las Consellerías. Y sobre todo, la respuesta del secesionismo que dirige las instituciones catalanas, que probablemente intentará atrincherarse. Los separatistas viven del victimismo: tuvieron su primera ración el 1 de octubre cuando las fuerzas y cuerpos del Estado actuaron para evitar el referéndum; la segunda toma vino de la mano del encarcelamiento de los líderes de Omnium y ANC y, ahora, echarán mano de la aplicación del 155 para justificarse e incendiar las calles. Pero aquí también el Estado tendrá que actuar sin complejos. Será doloroso pero inevitable.

Mayte AlcarazMayte AlcarazArticulista de OpiniónMayte Alcaraz