El solsticio de invierno

Veremos el día en que la Navidad será políticamente incorrecta

Luis Ventoso
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Doña Manuela, esa juez que se niega a defender explícitamente la Constitución de su país, ya ha colgado en Madrid sus luces de Navidad, por llamarlas así. En realidad lo que ha encendido serviría también para los carnavales, las fiestas de San Isidro Labrador, el Orgullo Gay, un congreso mundial de repostería o un concierto de Lady Gaga. Ahondando en la seudo modernidad que inició Gallardón, las avenidas del centro de Madrid aparecen iluminadas por unas luces esféricas y por otras que semejan pendientes gigantes de cursi bisutería india. Lo que nadie encontrará -no busquen- es un solo detalle que aluda al gran tabú: el hecho de que lo que se está celebrando es una fiesta cristiana, la conmemoración del nacimiento de Jesucristo. Doña Manuela, tan afable en sus formas como sectaria en sus actos, se esmera en velar por sus vecinos y ha metido las navidades en su batidora pop para triturarlas, no vaya a ser que todavía porten añejos virus católicos. A Doña Manuela lo que le gusta es la ingeniería social, crear radios municipales dilapidando dinero público para adoctrinar al respetable, regular hasta en qué orden debe caminarse por las calles, hurgar en la libérrima vida privada de los madrileños con el catecismo de la corrección política.

El complejo del Matadero de Madrid Río es el gran laboratorio del podemismo cultural. Por ahora está resultando un éxito: el público se ha dado a la fuga ante las soporíferas propuestas progresistas y altermundistas para «todas y todos». Allí, en Madrid Río, discurrirá la gran celebración navideña podemita: la Feria Internacional de las Culturas. Va a ser una delicia: cuentos indígenas, «La cucarachita mandinga», un «taller» titulado «¿Quieren las niñas ser princesas? Feminismo versus Disney», vallenatos, villancicos japoneses (yo pensaba que los pobres nipones eran sintoístas y budistas). La Navidad es un concepto superado. Ahora se llama Solsticio de Invierno y lo saludaremos con un «Pasacalles de Luz». Los Reyes Magos también están bajo sospecha, menudos pájaros. Al fin y al cabo, una extraña leyenda, falsa y probablemente fascista, asegura que acudieron con ofrendas al pesebre donde nació Jesús. Por fortuna Doña Manuela está en todo: la cabalgata de Reyes de este año será un homenaje a los inventores, de Madame Curie a Einstein. ¿Y qué pintan en las Navidades? Nada, de eso se trata.

Un Madrid chachi, integrador, abierto a todas las kulturas. A todas menos a una: la suya, la judeocristiana que forjó Europa; la católica, que profesan el 70% de los españoles. Qué noñería, Doña Manuela, y qué plomada de batiburrillo chupi-cool. Modernidad mal entendida, la misma que la lleva a pensar que tontear junto a Ada con lo más retrógrado que existe -el separatismo xenófobo- constituye el summun de lo chic. En fin, confiemos en que no nos decomise las uvas, o que no nos ponga las campanadas con el horario de Pionyang.

Luis VentosoLuis VentosoDirector AdjuntoLuis Ventoso