Don Felipe, durante la ceremonia de los premios Princesa de Asturias
Don Felipe, durante la ceremonia de los premios Princesa de Asturias - Reuters
Editorial ABC

Rechazo frontal al secesionismo

La democracia, los derechos fundamentales y el Estado de Derecho son los tres pilares que garantizan la convivencia de españoles y europeos

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La entrega de los Premios Princesa de Asturias 2017 que tuvo lugar ayer en Oviedo escenificó, como todos los años, la gratitud y el reconocimiento expreso de toda la sociedad a los grandes adalides de la ciencia, el arte y el deporte a nivel mundial, pero también la férrea defensa de los profundos valores morales y democráticos que inspiran estos galardones frente a todos aquellos que pretenden vulnerar el Estado de Derecho y quebrar la convivencia social, como es el caso de los separatistas catalanes. Por esta razón, el Rey, al igual que ya hizo el pasado 3 de octubre con su mensaje a todos los españoles, aprovechó su intervención durante la ceremonia para recordar, una vez más, que el desafío independentista vulnera de forma flagrante el marco constitucional y que, por tanto, el Estado, con todos los medios y herramientas legales a su alcance, se encargará de restaurar la ley allí donde hoy no impera.

Las palabras de Don Felipe no solo fueron oportunas por el solemne acto y el complejo contexto político en el que se producen, sino por la presencia de los máximos mandatarios de la UE –Jean Claude Juncker, Donald Tusk y Antonio Tajani–, distinguida con el galardón de la Concordia, y la asistencia del presidente del Gobierno, que no acudía a esta ceremonia desde 1981, en tiempos de Calvo-Sotelo. El Rey señaló que España se enfrenta a un «inaceptable intento de secesión», pero que lo resolverá «por medio de sus legítimas instituciones democráticas, dentro del respeto a nuestra Constitución», ya que estos son los ideales y principios que también comparte la UE. La democracia, los derechos fundamentales y el Estado de Derecho son los tres pilares que garantizan la convivencia de españoles y europeos, mientras que el independentismo representa justo lo contrario en su intento por romper la unidad nacional y alimentar la división social mediante el incumplimiento de la ley. Don Felipe urgió a reivindicar su vigencia, ya que los españoles no pueden renunciar a lo que juntos han construido, sumando las aportaciones de todos, en referencia al largo período de paz, libertad y prosperidad que ha posibilitado el actual marco constitucional.

La delicada situación política que atraviesa España requería de las firmes y serenas palabras de Don Felipe para dejar claro a los nacionalistas que su utópico proyecto se sitúa al margen de la democracia y no será aceptado ni apoyado por nadie, salvo por los dictadores como el venezolano Nicolás Maduro. La UE ya ha manifestado, por activa y por pasiva, su frontal rechazo a la independencia de Cataluña, tal y como ha quedado patente en la cumbre europea celebrada esta semana o en la entrega de premios de ayer, donde los máximos representantes comunitarios concluyeron sus discursos con un sonoro «¡viva España y viva Europa!». Los independentistas están completamente solos.