¿Ni un paso atrás?

El desmerengamiento de la república de mentirijillas, infantil e ilusoria como tantas otras cosas, alcanza cotas casi cómicas

Carlos Herrera
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«A ver, señor juez, no se vaya usted a tomar al pie de la letra las cosas. Quiero ver si me comprende: cuando yo decía que ni un paso atrás, me refería a que no se puede perder el equilibrio cuando se baila, cuando se anda, cuando se corre. Yo jamás he dicho nada de la independencia en el sentido pleno de las cosas. ¿Que se ha hablado de ser independientes y eso?: sí, vale, algo se dijo, pero no se va usted a tomar en serio una charleta en broma de esas que tanto nos entretienen a los catalanes. ¡Si es que al final no se va a poder hablar de nada! Dice una cualquier cosa acerca de una república y enseguida van y la quieren detener. Créame, mi número favorito es el 155 y siempre me he esforzado en pedir esa terminación en el sorteo de Navidad. A mí me dicen algo que acabe en 155 y me vuelvo loca. De hecho, cuando ví que el Gobierno de España aplicaba el artículo 155 de la Constitución me entró una cosa por el cuerpo que hacía años que no sentía. Ha sido una casualidad que la Fiscalía supedite la petición de entrada en prisión con la renuencia o no de mi declaración de esta tarde. Créame, señoría, yo nunca me tomé en serio la coña esta de la independencia, pero a ver cómo se lo explicaba yo a los pelmas de Mas, de Junqueras, de Puigdemont, que estaban todo el día con Maricarmen arriba, Maricarmen abajo y tal y tal…».

Y el juez mirando al fiscal y el fiscal al juez. Todo imputado tiene derecho a mentir y a esta mujer se le ha descompuesto el cuerpo pensando que puede ir para dentro, pero a diferencia del resto de su cuadrilla en la Audiencia, ha decidido responder a la Fiscalía y ser encantadora con los interrogadores. Si ahora la enchironamos, los independentistas basarán su estrategia en señalar la diferencia de trato con los encarcelados por la Audiencia, pero habría que incidir en que la diferencia está en la estrategia de la defensa, no en la de la acusación. Es decir, ha sido más inteligente el defensor de Forcadell que el de Junqueras. El único problema es que es el mismo abogado. Vaya por Dios. ¿Qué estará pensando el ex vicepresidente preso en la cárcel desde hace una semana? Pues seguramente que por qué no respondió él de la misma manera para poder estar hoy en casa urdiendo la campaña que desemboca en las elecciones a las que va a ir en solitario sin el peso muerto del belga de Puigdemont, que tanto ha enredado las cosas.

El desmerengamiento de la república de mentirijillas, infantil e ilusoria como tantas otras cosas, alcanza cotas casi cómicas. ¡Qué estarán pensando los que aún cuentan las horas entre rejas! La primera parte del desgraciado desbarajuste que ha llevado a Cataluña al paroxismo es responsabilidad de quien ha permitido y alentado la confección legal del entramado delictivo del la transitoriedad y el referéndum. Sin ese colchón no se hubiese dado el resto de actos desafiantes de la ley que han llevado a la cárcel a medio gobierno de la Generalidad.

Un par de días después del agotamiento de ciudadanos catalanes peleando por llegar a su trabajo o a su casa, contrasta el esfuerzo de unos cuantos por hacer rehenes y delimitar la libertad de movimientos de catalanes de uno y otro signo y la renuncia de los inductores del levantamiento a asumir la responsabilidad del mismo. La misma presidenta del Parlamento que dijo hace unos pocos días que no darían «ni un paso atrás», se desentendía de todo delante de un fiscal. Sólo por eso merece dormir a la sombra.

Carlos HerreraCarlos HerreraArticulista de OpiniónCarlos Herrera