EFE
Editorial ABC

En ningún caso Puigdemont será presidente

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Tras las elecciones, Cataluña afronta hoy su primer desafío para evitar la repetición de los comicios en mayo. Ayer todos los diputados electos, incluidos los huidos o presos, habían presentado sus credenciales, lo que avanza que ninguno más renunciará a su escaño y que el nuevo Parlament echará a andar con varias ausencias, entre ellas necesariamente las de Carles Puigdemont y Oriol Junqueras. Puigdemont protagonizó ayer otra grotesca función circense jurando su acta de diputado con un acatamiento de la Constitución «por imperativo legal», lo que recuerda a antiguas y nefastas fórmulas proetarras, y aleccionando a sus diputados desde Bruselas por videoconferencia. ERC expresó ayer su disposición a votar a favor de la investidura de Puigdemont, lo que significa que nos encontramos ante un imposible legal, dado que el candidato de JpC no parece dispuesto a volver a España, donde sería detenido nada más pisar territorio nacional. Puigdemont debe de ser el único español que no se ha dado cuenta aún de que en ningún caso podrá ser elegido presidente de la Generalitat, porque por mucho que ERC se sume a la irresponsabilidad e indolencia de JpC para pasar página, no habrá una investidura telemática, y seguir especulando con esa posibilidad es una pérdida de tiempo que Cataluña no puede permitirse.

El independentismo ha salvado el primer escollo de la conformación de la Mesa y la constitución legal del Parlament. Por eso, difícilmente el separatismo querrá poner en peligro su vigente mayoría arriesgándose a perderla en otras elecciones. Por tanto, desde hoy todo se centrará en las negociaciones para que el soberanismo se baje del caballo y designe a un nuevo candidato a presidente de la Generalitat sin la mácula que persigue al forajido de Bruselas.