Lo que nadie calculó

"Nadie previó la nueva movilización patriótica a la que se enfrentarán los secesionistas"

Edurne Uriarte
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Imaginamos todos los escenarios posibles tras el 1-O. Menos uno. El de la resurrección del nuevo patriotismo español. Ni lo calcularon los independentistas ni tampoco el Gobierno y los grandes partidos nacionales. Explotó en la gran manifestación del día 8, se reafirmó en la nueva manifestación del día 12 en Barcelona y se refuerza en todo tipo de escenarios, el sábado pasado en el estadio del Atlético de Madrid. Jamás vimos tantas banderas nacionales en los balcones de los pueblos y ciudades de España, y, por primera vez en toda la democracia, el patriotismo se ha puesto de moda en las calles, en las redes sociales y en los medios de comunicación.

Y este nuevo patriotismo cambia notablemente el escenario del 155 que está a punto de convertirse en realidad. Para los secesionistas, para el Gobierno y para los partidos de la oposición. Los secesionistas manejaron el factor de la movilización social tanto para el 1-0 como para la declaración unilateral de independencia. Pensaron que podían ganar el pulso al Estado con la ayuda de esa movilización y el habitual silencio del resto de la sociedad catalana. Si confunden su proyecto con el del "pueblo catalán", se debe en buena medida a que el único pueblo catalán que hablaba hasta ahora era el nacionalista. Y si se atreven a desafiar de esta manera la legalidad, lo hacen porque confían en la tradicional pasividad de la sociedad española para con los órdagos nacionalistas. Pero he aquí que ni ellos ni nadie previeron esta nueva movilización social a la que van a enfrentarse los secesionistas tanto como al artículo 155 y a los jueces. Saldrán a la calle los partidarios de la DUI, pero también los defensores de la ley y de la unidad de España. Y habrá movilización en los medios de comunicación y en las redes sociales. Y con la fuerza especial que tienen los movimientos sociales en su nacimiento; esa alegría por el repentino descubrimiento de la enorme comunidad que piensa igual que tú. O el optimismo y la esperanza de lo nuevo, además de la indignación acumulada por tantos años de ilegalidades y de discriminación de la lengua y de los símbolos españoles en Cataluña.

Y es que el nuevo patriotismo, el que llenó espontáneamente de banderas nacionales el Wanda Metropolitano el sábado, por ejemplo, es un movimiento social, formado y crecido fuera de los partidos. Pero que será de gran relevancia para lo que se disponen a hacer a partir de esta semana Gobierno y partidos políticos. Hace dos semanas, el Gobierno estaba solo para una eventual aplicación del 155. El PSOE se oponía, pero tampoco lo quería Cs, y eso cambió a partir del 2-O, por la exhibición de ilegalidades del 1-O, por el discurso del Rey y por el gran manejo de tiempos que de nuevo hizo Mariano Rajoy. El nacimiento del movimiento patriótico surge en ese manejo de los tiempos y es más que dudoso que hubiera ocurrido con un 155 antes del 1-O. De la misma manera que el cambio de posición del PSOE y la nueva exigencia de Cs de la aplicación del 155.

Ahora existe una fuerte movilización social en defensa de la ley y de la unidad de España que dota al Estado de una legitimidad de la que carecía hace un mes, sobre todo a quien tiene la responsabilidad principal de aplicar el 155, al Gobierno. El Estado poseía la legitimidad legal, obviamente, pero los nacionalistas han demostrado a lo largo de esto cuarenta años de democracia que la legitimidad legal no basta para hacer cumplir la ley en determinados lugares. Inesperadamente, el Estado cuenta también con la calle.

Edurne UriarteEdurne UriarteArticulista de OpiniónEdurne Uriarte