La Masteresa

¿Para qué demonios hizo Cifuentes el desdichado máster?

Antonio Burgos
Actualizado:

Lo mismito que entre los socialistas hay destacados militantes que son de derechas y no lo saben (por ejemplo, el que fue alcalde de La Coruña y embajador de España ante la Santa Sede, Francisco Vázquez), en el PP hay personajes perfectamente intercambiables con el PSOE. La cuota suele ser más elevada entre las señoras que entre los caballeros. Verbigracia: Celia Villalobos podía perfectamente estar en el PSOE y algunas veces hasta parece del ala más radical de ese partido. Y nada digo de la presidenta de la autonomía de Madrid, Madrid, Madrid, que pensamos mucho en ti, Cristina Cifuentes, y algunos nos preguntamos qué hace una chica como tú en un partido como el PP. Pero hay más preguntas inquietantes sobre Cristina Cifuentes, y no es que yo quiera pisarles las que habrán de hacerle hoy sus adversarios en el pleno monográfico sobre su brillantísima carrera académica, qué carrerón, hija. La pregunta más elemental, querido Watson, es para qué demonios hizo Cristina Cifuentes el desdichado máster, que ya se sabe que los carga el diablo y sobre todo si se obtienen de aquella manera y por el aquí te quiero ver en la Universidad Juan Carlos I. Diré sobre el curso de la Masteresa Cifuentes lo que suelen los muy cumplidos, con educación y urbanidad por el plan antiguo, cuando, agradecido por lo que fuere, les haces un regalo:

-¿Pero, hombre, para qué se ha metido usted en esto?

Eso mismo digo yo: ¿para qué se metió la señora Cifuentes en hacer un máster, en esta España donde hay otras presidentas de autonomía que a trancas y barrancas y con muchas fatiguitas terminaron la carrera de Derecho en el brevísimo plazo de... ¡once años!, que no está mal? Y más sobre lo mismo: en esta España de los habituales CV falsificados o tuneados de los políticos tunantes, donde todo el mundo se pone que es licenciado en Derecho sin serlo, ¿a qué esta tontería de meterse en hacer un Máster de la Señorita Pepis, perdón, de la Señora Cristina? Y más argumentos a mi favor de la absoluta inutilidad de la titulación de la Masteresa, haya sido obtenida como fuere: si hay tanto patán sin estudios y sin la ESO acabada que es alcalde, o consejero de una autonomía, o presidente de una empresa pública, y nadie dice nada, ¿por qué ahora tanto miramiento con que si se presentó o no se presentó a examen, si hizo el trabajo de final de carrera o no lo hizo? El problema de España no es que una señora que es presidenta de la autonomía de la capital del Reino haya o no haya hecho un máster de plastilina y oro; el problema es que yo sé del caso de un tío del PSOE que no tenía otro título que el de entrenador de fútbol de Tercera y que llegó a ser consejero de no sé qué, y a administrar una burrada de millones de dinero público de usted y mío.

¿Qué pasa, que tener un máster viste muchísimo, y que si no tienes un máster no eres nadie? Pues miren ustedes: a ninguno de los premios Nobel españoles, ni a Juan Ramón, ni a Cela, ni a Aleixandre, ni a Benavente se les pasó por la imaginación hacer un máster y ahí los tienen: en el olvido la mitad de ellos. Por el contrario, ¿cuántos chavales con tres másteres, tres, pero de verdad, de los sudados, y por Universidades históricas, están en el paro o han tenido que irse a Alemania para poder encontrar trabajo?

Poca diferencia hay entre las discusiones bizantinas sobre el sexo de los ángeles o las españolas sobre galgos y podencos y las que hoy, nada menos que en un pleno extraordinario, habrán de ensartarse en torno a una chorrada máxima, cual el falso o auténtico curso de la Masteresa. El problema no es su máster: es su acción de gobierno. Eso de que, como Celia Villalobos, sea perfectamente intercambiable con el PSOE. El problema de Cristina Cifuentes es que es del PSOE y no lo sabe.

Antonio BurgosAntonio BurgosArticulista de OpiniónAntonio Burgos