Otra inversión multimillonaria en Cataluña

La «ladrona» más torpe del mundo

De nuevo «la ladrona» estrena proyectos de futuro en Cataluña, igual que hace 170 años montó el primer ferrocarril de la península entre Barcelona y Mataró

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Casi 2.000 millones de euros va a invertir «la ladrona» en la ampliación de los aeropuertos de El Prat y Gerona. De aquí a seis años, habrá una terminal satélite, para reforzar la acogida de los vuelos internacionales, en el aeródromo barcelonés; una estación del AVE, que conecte el aeropuerto de Gerona con el centro de Barcelona y con la estación de El Prat, y se ampliará la plataforma gerundense para estacionar aviones. En realidad, se trata de que ambos formen parte de un mismo sistema aeroportuario, inédito en España.

De nuevo «la ladrona» estrena proyectos de futuro en Cataluña, igual que hace 170 años montó el primer ferrocarril de la península entre Barcelona y Mataró (no el primero de España, que se estrenó años antes en la isla de Cuba). E igual que hace 143 años, «la ladrona» construyó en Barcelona la primera central eléctrica, que seis años más tarde dio pie en la misma ciudad a la Sociedad Española de Electricidad, pionera asimismo en el país. Seguimos. También Gerona, donde estuvo de alcalde el hoy forajido de Bruselas, fue la primera capital española que tuvo una red de alumbrado eléctrico, hace 132 años de aquello.

Eso si hablamos del siglo XIX porque en el XX siguió la racha de los estrenos de infraestructuras y proyectos precursores (muchas veces en régimen de monopolio) que «la ladrona» llevó a cabo en Cataluña, esa tierra tan maltratada por ese Estado «opresor», «maligno» y claramente «catalanofóbico». Por eso este año se cumplirán 68 años de la fundación, en Barcelona, de la primera fábrica española de automóviles. Un año antes de que comenzara a funcionar, en 1949, el Instituto Nacional de Industria del franquismo creaba una sociedad con un capital de 600 millones de pesetas.

Y continuamos. Ya en este siglo, Cataluña es la primera y única región española que tiene sus cuatro capitales de provincia, todas, conectadas por alta velocidad ferroviaria, gracias a la multimillonaria inversión de esa «despiadada ladrona». En Extremadura, a estas alturas del siglo XXI, no hay un kilómetros de vía electrificada y aún hay traviesas de madera en algunos tramos. Extrañísima forma de robar la de esta «ladrona».

Así que a otro lado con los lloriqueos, el victimismo «indepe» y el «España nos roba», que visto el repaso de tres siglos aquí no cuela.