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Johannes Fest en Leganes Hermann Tertsch

Ominoso silencio ante acosos de la jauría totalitaria

Uno de los libros más instructivos y auténticos sobre la vida cotidiana bajo el nacionalsocialismo es el titulado "Yo no", de Joachim Fest, gran biógrafo de Hitler y de Albert Speer y autor también del libro "El hundimiento" que yo tuve el honor de presentar con él en Madrid y Barcelona unos años antes de su muerte en 2006. En el citado libro "Ich nicht", Fest brinda un homenaje a su padre, un maestro de escuela que niega su adhesión al nacionalsocialismo tras la llegada de Hitler al poder. Todos presionan al maestro para que se una al partido, pero él se niega y asume las consecuencias. Son la discriminación profesional, las hostilidades y el acoso, su aislamiento social, el despido y el desempleo antes de ser llamado a filas. Todo lo podía evitar, como le pedía su mujer. Con haber pedido el carnet del partido NSDAP habrían desaparecido los problemas.

Pero el padre, Johannes Fest, era un maestro católico prusiano de profundas convicciones. En sus frecuentes riñas matrimoniales por esa actitud que tanto perjudicaba a toda la familia por el aislamiento y la penuria económica, él zanjaba las discusiones con su "Ich nicht!". El libro es un monumento a la fortaleza del individuo en su lucha en soledad por lo que sabe justo. Y a la elegancia moral de quien no consideraba su conducta sino su inexcusable deber ante sí mismo. Por alto que fuera el precio. Esos pocos hombres que nunca cedieron fueron los mayores héroes. Otros pocos que fueron nazis se revolvieron después contra el régimen criminal que habían ayudado a crear. Pero la mayoría nazi entusiasta se convertiría en antinazi según se rendía. Ni un día antes. Eso sí, después con fervor. Siempre en el rebaño, siempre en la jauría, sea del signo que sea. Y ante el acoso al individuo en soledad, silencio sepulcral.

En Leganés hay una maestra que recuerda a Johannes Fest. Alicia Rubio es una profesora de instituto que ha escrito un libro con su opinión sobre la peste totalitaria y agresiva que es la ideología de género. Fracasada la utopía económica colectivista, es hoy el instrumento más poderoso y eficaz de la izquierda para imponer la liquidación de los valores fundamentales de la sociedad occidental abierta. Alicia Rubio es sometida a una salvaje cacería para darle muerte civil porque ha escrito el libro "Cuando nos prohibieron ser mujeres…. y os persiguieron por ser hombres". Es un libro contra la tiranía del pensamiento emergente de los grupos de presión feministas, homosexualistas, LGTBI, animalistas o como se vengan en llamar. Financiados por dinero público se convierten en feroces grupos de interés y tienen ya una aterradora capacidad de intimidación. Utilizan sin complejos ni pudor métodos de acoso nazis y comunistas del siglo XX.

Podemos y los referidos grupos le han declarado una "fatwa", la acosan allá donde está y han logrado ya que el Instituto la cese. Se puede coincidir o discrepar de la opinión de Alicia Rubio en todo, en algo o en nada. Lo que debe alarmar a todo español decente es el silencio ominoso de los partidos y del gobierno de Madrid que toleran esta salvaje agresión contra la libertad de expresión y creación.

Hay una ofensiva general contra las libertades y contra la verdad, la del presente y la del pasado. Alicia Rubio es una víctima más. Y todos miran hacia otro lado. El periodismo también. La intimidación totalitaria crece sin cesar. Pronto puede ser tan grande como la indiferencia y cobardía de unas elites y una sociedad que puede acabar pronto como aquella que Joachim Fest nos evoca con su padre como advertencia.

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