Ramón Pérez Maura

Hubo guerra de la Independencia y la ganamos (con perdón)

Ramón Pérez Maura
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El próximo sábado algunas localidades españolas celebrarán la fiesta del 2 de Mayo. Sólo en un país como España puede ocurrir que su última gran gesta contra un invasor extranjero no sea conmemorada con una fiesta nacional y se quede en una fiesta regional. Y eso gracias a que con el sistema autonómico hubo que proveer de un día de celebración a la Comunidad de Madrid. Que si no, tampoco.

Lo que el Ayuntamiento de Camargo está haciendo es renegar de su hijo, Velarde

Hay algunas otras localidades en España que mantienen la conmemoración de esa fecha por diferentes razones. Una de ellas es el Ayuntamiento de Camargo, en Cantabria, que tiene muy buenas razones para ello: el capitán don Pedro Velarde y Santillán, el héroe del 2 de mayo junto al sevillano Luis Daoiz y Torres, nació en Muriedas, la hogaño capital de Camargo. Así que, como cabe imaginar, en Camargo se ha celebrado siempre, con especial emoción, esta gran efeméride patria en la que destacó uno de sus hijos más preclaros y un patriota reconocido en casi toda España.

Pero este año la cosa va a ser distinta en Camargo por decisión de su nueva alcaldesa, doña Esther Bolado Somavilla, del PSOE, y su tropa acompañante: el PRC de Miguel Ángel Revilla, ese que se dice más español que nadie, Izquierda Unida y Ganemos, que es como se llama allí Podemos (que ganaron tanto que sacaron un escaño de los 21 del municipio). Pero el PP sólo sacó 10 de los 21, así que los otros 11 se unieron para hacer cosas tan trascendentales como quitarle el «sesgo belicista» a la fiesta del 2 de Mayo. Porque esta tropa de desnortados cree que es malo recordar lo que de verdad fue aquel alzamiento glorioso de su paisano en el cuartel de Monteleón de Madrid. Así que este año van a celebrar el 2 de Mayo con el asado de una res de grandes dimensiones «según las costumbres de hace más de 200 años», lo que leo en «El Diario Montañés» –debe de ser que entonces el fuego ardía de otra forma... Panem et circenses.

¿Por qué hay que avergonzarse de nuestra historia? Al final, lo que Camargo está haciendo es renegar de su hijo, el capitán Velarde. Porque nadie recuerda a aquel héroe patrio por sus habilidades culinarias, y sí por las bélicas. Pero si es políticamente incorrecto conmemorar esa hazaña, mejor es que se olviden de que Velarde holló nunca esa tierra.

¿Se imaginan ustedes que en Grecia se conmemorara la gesta del caballo de Troya que nos relató Virgilio en la «Eneida» y que del equino de madera, en lugar de los guerreros que mataron a los centinelas, saliesen los lindos y pacíficos corderitos de «Norit»? Pues esto es parecido. Claro que ocurre en una España que cada día se deja borrar su identidad a base de prohibiciones entre la aparente indiferencia de muchos. Caso emblemático es el de la fiesta nacional, que se va prohibiendo localidad a localidad y región a región. Y se prohíbe, precisamente, porque tiene un gran apoyo. Porque si no lo tuviera no sería necesario impedir su celebración. Simplemente, no tendría lugar porque los empresarios taurinos estarían arruinados y los ayuntamientos no tendrían demanda para su celebración.

Es cierto que Camargo es un municipio de sólo 30.000 habitantes. Pero es muy revelador. Entre otras cosas de adónde nos han llevado décadas de disparatadas leyes educativas de la izquierda y de por qué tantos quieren impedir la aplicación de la Lomce, única ley de educación que ha hecho la derecha española. No vaya a ser que los chicos se enteren de que ganamos una guerra al invasor. Vade retro...

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