El ministro de Asuntos Exteriores, Alfonso Dastis
El ministro de Asuntos Exteriores, Alfonso Dastis - EFE
Editorial

El grave error de Dastis

Los asuntos referidos a la integridad territorial de todo Estado europeo deben ser abordados con la mayor prudencia

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Los asuntos referidos a la integridad territorial de todo Estado europeo deben ser abordados con la mayor prudencia, y el ministro de Asuntos Exteriores sabe mejor que nadie que cualquier referencia a la independencia de Escocia y su eventual ingreso en la Unión Europea, en boca de un miembro del Gobierno de España, puede ser utilizada torticeramente en contra de los intereses nacionales. No solamente porque en España también hay quienes suspiran para que algo así suceda, con el objetivo de instrumentalizarlo, sino porque da la falsa impresión de que la separación entre una región y el resto de la nación a la que pertenece sería un simple trámite sin importancia, cuando en cualquier caso habría de ser un desenlace traumático e indeseable.

Naturalmente, el grueso de la responsabilidad de esta situación hay que atribuírsela a los partidarios del Brexit, principal error que ha cometido Gran Bretaña y cuyas consecuencias, en efecto, van a ser muy desagradables, porque suponen que se van a levantar barreras donde no las había.

A Alfonso Dastis –que ayer se mostró partidario del hipotético ingreso de una Escocia independiente en la Unión Europea– no habría que explicarle que España ya reiteró su negativa a esta eventualidad. Es por ello que el Gobierno no puede tardar en desautorizar al ministro de Asuntos Exteriores, ya que lo peor que le puede pasar a Europa es que se contagie la fiebre nacional-populista por el continente. Dastis, de cuya capacidad técnica no cabe dudar, tiene que entender que ocupa un puesto de la más alta responsabilidad, en el que la estrategia política es un requisito indispensable. Con sus declaraciones, Dastis ha dado pábulo a quienes sin duda utilizarán sus palabras con fines espurios.