Gran entusiasmo

Curioso el fervor con que se saluda el primer Gabinete de Sánchez

Luis Ventoso
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Voy conduciendo en un tapón de tráfico, escuchando una radio conservadora, y sorprende el entusiasmo del locutor: «Sin duda Sánchez ha formado un Gobierno muy brillante». Zapeo hacia el costado de babor del dial. En las emisoras zurdas, el botafumeiro está desatado. Sigo probando en otras radios y el tertulianismo vibra con los nombres que va soltando Sánchez al goteo.

Es cierto que el nuevo Gobierno resulta muy tranquilizador... viniendo de un presidente que no ha sido elegido por el pueblo en las urnas, que llega avalado por los separatistas, Bildu y Podemos; que había prometido derogar la reforma laboral ipso facto, disparar el gasto social pese a Bruselas, calzar más impuestos a banca y empresas, acogotar el libre pensamiento endureciendo la ley de memoria histórica, y convertir a la vieja España en un pizza tutti frutti (la «nación de naciones»). También es cierto que tranquiliza ver a Borrell, un paladín antinacionalista, como ministro de peso en un Gobierno sustentado por los votos de los partidos de Puigdemont y Junqueras. Y es verdad que tras las promesas anuméricas de Sánchez nos consuela que la ministra de Economía sea una alta burócrata, que viene de controlar el gasto en la UE. Por último, cabe celebrar que los perfiles son en general moderados, muy lejos de las chifladuras comunistoides de Podemos.

Pero también toca decir que si este mismo Gobierno lo hubiese presentado el mefistotélico Mariano aquí no habría caído ni un elogio. ¿Era Soraya peor que la nueva vicepresidenta Calvo? No parece. Escolano fue un alto técnico en la UE, exactamente igual que Nadia Calviño, pero cuando el Gobierno del PP le dio la cartera de Economía aquí nadie ensalzó su capacidad, se daba por descontado que no pondrían a un inepto al frente del dinero público. Si el Gobierno anterior hubiese dejado la Universidad en manos de un simpático astronauta y la hubiese desgajado de la cartera de Educación, la Sexta haría un Especial Escarnio de 24 horas, con los sufridos tertulianos durmiendo en el plató. Si el PP hubiese nombrado ministro de Cultura digamos que a Jorge Javier (que también es novelista y presentador de Telecinco, como Màxim Huerta), aquí ardería Troya. Si Rajoy se hubiese dedicado a rescatar a jueces estrella derechistas para hacerlos ministros, dándoles incluso Defensa y los secretos del Cesid, se levantaría un clamor mediático contra las terribles puertas giratorias y la intoxicación política de la Justicia. Y si se hubiese pasado de 13 ministerios a 17, como acaba de hacer Sánchez, rugiríamos contra el dispendio. Por último, o mucho me equivoco, o la anterior presidenta del Congreso, la secretaria general del PP, la vicepresidenta saliente, y las ministras de Defensa, Trabajo y Sanidad de Rajoy eran mujeres. Es decir, no supone novedad alguna situarlas en carteras estelares.

Cabe admirar la maestría con que se vende la izquierda, que contrasta con la torpeza naif del otro lado. Pronto veremos más ejemplos. El primero, el asalto a TVE, que se convertirá otra vez en una televisión de partido... sin que nadie diga ni pío. La izquierda conserva su teórica superioridad moral, y ese es el reto ideológico que tiene pendiente el conservadurismo.

Luis VentosoLuis VentosoDirector AdjuntoLuis Ventoso