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El sur de Europa se reivindica

Unidad es el mensaje de la Cumbre de países del Sur de Europa, celebrada en el Palacio de El Pardo, que tienen en común una posición geoestratégica cuya importancia es creciente

El sur de Europa se reivindica
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La cumbre regional convocada por España con los países del sur de Europa –Portugal, Francia, Italia, Grecia, Chipre y Malta– es una necesidad del Gobierno español y de todos los gobiernos que han asistido, porque se produce en un momento de máxima incertidumbre sobre el proyecto europeo. Es el tercero de estos encuentros, después de los de Atenas y Lisboa, lo que da idea del interés que suscita la convergencia regional ante los retos inmediatos de Europa. Las incógnitas sobre las consecuencias políticas y económicas del Brexit y la aceptación de una Europa a varias velocidades, junto a las tensiones eurófobas en varios Estados miembros, son factores que aconsejan crear alianzas reforzadas entre socios con intereses comunes. Para España, esta situación es una oportunidad histórica que le permitirá optar de nuevo al liderazgo europeo, en el que ya se encuentra tras la minicumbre con Alemania, Francia e Italia en Versalles a principios del mes pasado. La estabilidad política de nuestra país es la condición previa y absoluta para que Mariano Rajoy pueda seguir desarrollando una diplomacia ambiciosa en Europa. Las dudas sobre la capacidad del Gobierno del Partido Popular para aprobar sus presupuestos actúan en sentido contrario. Es un momento crítico para todos en Europa porque ya nada va a funcionar en Bruselas por inercia. Desde el momento en que uno de los Estados miembros ha decidido irse, cualquier tema es debatible en la Unión Europea.

Por eso, la revisión de algunos aspectos del proyecto europeo, que se creían ya consolidados, pondrá a prueba la unidad de los Estados miembros. Unidad es el mensaje de esta Cumbre de países del Sur de Europa, celebrada en el Palacio de El Pardo, que tienen en común una posición geoestratégica cuya importancia es creciente, tanto por los conflictos militares y la actividad terrorista en Oriente Medio, como por la presión de los movimientos migratorios procedentes de los países en conflicto. Ahora es necesario que estas Cumbres se traduzcan en propuestas coordinadas y posiciones comunes en las instituciones europeas para cuando se aborden cuestiones tan complejas como la salida del Reino Unido y las alteraciones que provocará en los equilibrios de poder político y económico en el seno de la Unión Europea.

Nada será igual tras el Brexit, tampoco la capacidad presupuestaria de Bruselas, que tenía a Londres como contribuyente neto, algo que repercutirá en presupuestos tan cuantiosos como los de la política agraria común (PAC) y que tanto benefician a países como España y Francia.

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