Edificio de la delegación de Hacienda
Edificio de la delegación de Hacienda - FRANCIS SILVA
Editorial ABC

El empleo público debe modernizarse

Ligar los sueldos de los funcionarios a la productividad es un paso en la dirección correcta hacia la modernización del sector

Actualizado:

Una de las tareas pendientes que tiene España es modernizar y mejorar el funcionamiento de las Administraciones Públicas para ofrecer el mejor servicio a la ciudadanía al menor coste posible. Hasta ahora, el grueso del debate político en torno al sector público ha consistido, básicamente, en la necesidad o no de aplicar ajustes, así como en la dimensión de los mismos, debido a la urgencia de tener que reducir el déficit, sin reparar en que el buen funcionamiento de la estructura estatal no depende tanto de gastar más o menos, sino mejor. Y siendo el coste de los empleados públicos una de las mayores partidas que incluyen los Presupuestos Generales del Estado (PGE), es necesario abordar la cuestión de las retribuciones desde una perspectiva mucho más funcional y eficaz.

El presidente del Gobierno avanzó el pasado lunes que el sueldo de los funcionarios registrará este año una subida mayor que el alza del 1 por ciento aplicada en 2017, siempre y cuando se aprueben los PGE. Este anuncio va en línea con la propuesta que presentó Hacienda el pasado septiembre, en la que se incluía un aumento total próximo al 8 por ciento hasta 2020 en función de cómo evolucionase la economía, lo cual resulta razonable. La novedad radica en que parte de dicha subida también se vincularía a la productividad de los empleados públicos, como publica hoy ABC. Se trata de una medida positiva, tanto para los funcionarios como para el conjunto de la población. No tiene sentido que la retribución del personal de la Administración suba de forma automática según los años de antigüedad en el puesto o la evolución de la inflación, sin atender lo más mínimo al mejor o peor desempeño del trabajador en cuestión. Dicha vinculación es, por tanto, una cuestión de justicia, puesto que el nivel salarial, ya sea en el sector público o privado, depende, en última instancia, de la productividad real y efectiva del empleado.

Asimismo, contribuirá a incrementar la eficiencia de los servicios públicos. Al trabajar por objetivos, los funcionarios dispondrán de los incentivos correctos para elevar su rendimiento, mejorando el funcionamiento de la Administración, al tiempo que se ahorra dinero al contribuyente. Los buenos resultados que ha cosechado la implantación de este sistema en la Agencia Tributaria es la mejor prueba de que debe extenderse al resto del personal público, cuya productividad no es supervisada ni se tiene en cuenta a la hora de aplicar subidas salariales. Además, favorece el mérito y la capacidad de los trabajadores, premiando a aquellos que se esfuerzan en realizar bien sus tareas frente a quienes optan por la dejadez y la holgazanería. Ligar los sueldos públicos a la productividad es un paso en la dirección correcta hacia la modernización del sector público.