El cuarto oscuro

Oponiéndose al Cupo, Rivera está haciendo lo que Rosa Díez durante años, ser la única oposición

Rosa Belmonte
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Tenemos dos Españas, la que tiene AVE y la que no. Y dentro de la que no tiene AVE, hay una más privilegiada que otra. Ni Extremadura ni el País Vasco tienen AVE, pero el tren que va al norte, aunque tarde desde Madrid, no es el que va al oeste. El que va a Extremadura tampoco se diferencia mucho del que iba a Oregón en el siglo XIX. Sólo les falta el «traed madera» de Groucho (nunca dijo «más madera» y, además, es una traducción libre de la adaptación española porque en la versión original lo que hay es un chiste en torno a la confusión entre agua y queroseno). El siglo XIX tiene mucho predicamento en la España del XXI. Del siglo XIX también es el cupo vasco. El Concierto económico vasco tiene su origen en 1878, tras las últimas guerra carlistas, cuando el debilitado Estado acordó que las diputaciones vascas le entregasen una parte de los impuestos que pagaba la burguesía vasca. Nació el Cupo. Franco suspendió el concierto en Vizcaya y Guipúzcoa por traidoras. El estatus se recuperó durante la Transición. La Constitución reconoce esta singularidad del País Vasco y Navarra. Una excepción también fuera de las fronteras españolas. Ya llevábamos meses con la historia de que el Gobierno del PP y el de Euskadi habían alcanzado un acuerdo sobre el Cupo a cambio del apoyo del PNV a los Presupuestos. Mañana se aprobará el nuevo Cupo y el País Vasco recibirá más dinero del que aporta a España. Mientras Rufián hace el ridículo en el Congreso y hace que el Congreso haga el ridículo para nada (sólo para darnos de qué escribir), Aitor Esteban, con su tractor, que no ha necesitado llevar al hemiciclo, recoge los frutos de la desigualdad histórica y constitucional.

Mañana, Albert Rivera defenderá el rechazo de Ciudadanos al nuevo cálculo del Cupo (se negocia cada cinco años pero desde 2007 no se había renovado por falta de acuerdo). Y, encima, al País Vasco le sale a devolver. El Gobierno le reembolsará 1.400 millones. De «atropello parlamentario» habla Rivera (por el trámite de urgencia). Un Rivera que, ahora sí, está haciendo lo que Rosa Díez durante muchos años, ser la única oposición.

Ciudadanos cree en una financiación autonómica justa. Lógicamente, la formación votará en contra del cupo. Es más, ha acusado al Gobierno de haber entrado en un «cuarto oscuro» para pactar con el PNV. Lo peor es que no se trata de un cuarto oscuro. O si es un cuarto oscuro, todos sabemos qué guarreridas estaban haciendo ahí dentro. Esto es como el acoso sexual de Weinstein y otros, que todo el mundo conocía. Una impunidad natural o habitual. En lo de Alsina dijo Rivera que Ciudadanos será el primer partido de la historia en votar en contra del Cupo (da igual, PP y PNV tienen apoyos de sobra). Dijo también que los derechos los tienen los ciudadanos, «no las piedras» (por los derechos históricos).

El sábado se manifestaron en Madrid miles de extremeños por un tren digno. En Extremadura no hay ni un kilómetro de vía electrificada en uso. Ni Alvias ni AVE. Y hubo un Talgo. Hasta 2010. Uno se sube a uno de esos trenes y cree que está en «Doctor Zhivago». Espera que aparezcan Omar Sharif y Geraldine Chaplin. Que nos den instrucciones para remover la paja y que Klaus Kinski diga que es un hombre libre. Las reivindicaciones en España son como el feminismo. No es lo mismo el feminismo en Suecia que el feminismo en Sudán. El feminismo de bla bla bla y el de pretender que no te traten como basura. Por un lado, las pretensiones de Cataluña y el País Vasco. Y lo que obtienen. Por otro, las de Extremadura. Casi todos somos Extremadura.

Rosa BelmonteRosa BelmonteArticulista de OpiniónRosa Belmonte