La que cobraba sin dar un palo al agua

Creo que la única forma de hacer justicia es una multa para que Magdalena Álvarez devuelva la mayor parte de su sueldo

Ramón Pérez-Maura
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Magdalena Álvarez Arza se ha pasado veinte años cobrando del erario público. Primero como consejera de Economía y Hacienda de la Junta de Andalucía (1994-2004). Después como diputada en el Parlamento de Andalucía (2000-2004); más tarde como ministra de Fomento (2004-2009) lo que compatibilizó en el mismo periodo con ser diputada a Cortes por Málaga. Después pasó a ser miembro del Parlamento Europeo brevemente (2009-2010) antes de ser nombrada vicepresidenta del Banco Europeo de Inversiones (2010-2014). En teoría un currículo brillante. Pero ¿cuál ha sido el resultado de esa gestión?

Magdalena Álvarez se sentó ayer en el banquillo de los acusados por el caso de los ERE, que es, con mucho, la mayor trama de corrupción de la historia de la democracia española. Un caso en el que el dinero destinado a los desempleados se dedicó en realidad a comprar voluntades y respaldos políticos y electorales por medio de falsos empleos. Un hecho en el que hay discrepancia en el coste total del fraude, pero que como mínimo se cifra en varios cientos de millones de euros saqueados de nuestros impuestos. No hablamos de unos empresarios corruptos a los que les sacaron el dinero a cambio de facilitarles ilegalmente que lo compensaran con creces mediante dádivas. Es directamente emplear los impuestos de quien esto lee para angordar las arcas del PSOE.

Hay una retahíla de medios en sintonía con el PSOE que llevan años dando un bajo perfil a este escándalo del que ABC y ABC de Sevilla han ofrecido todos los datos habidos. Ayer se sentó en el banquillo la señora Álvarez, que estaba al frente de la Consejería de Economía y Hacienda cuando tenía lugar este latrocinio y no tuvo más argumento de defensa que decir que «yo no me enteré». Según ha dicho, no tenía conocimiento, ni antes ni después, del sistema o de la normativa que empleaba la Junta de Andalucía para conceder las ayudas previas a la jubilación. Y tampoco se enteró de los reparos de la Intervención. Y aseguró que frecuentemente había modificaciones presupuestarias para que los entes públicos pudieran financiarse. Y yo me pregunto ¿no es competencia del consejero de Hacienda supervisar el cumplimiento de los presupuestos? ¿No tiene noticia el consejero de Economía en qué se invierten los recursos de su «empresa»? Y estamos hablando de cientos de millones.

Llevo años argumentando que la clase política española es la peor pagada de Europa. Pero cuando te encuentras con casos como el de esta señora que ha estado veinte años cobrando de nuestros impuestos por no dar un palo al agua durante la mitad de ellos, creo que la única forma de hacer justicia es que el tribunal le imponga una multa para que devuelva la mayor parte de su sueldo. Y los billetes gratis de Aviaco de los que tanto disfrutó, puede quedárselos la lady.

Ramón Pérez-MauraRamón Pérez-MauraArticulista de OpiniónRamón Pérez-Maura