José María Carrascal

Beneficios del Brexit

Ningún miedo al Brexit. Bueno, ¿saben mi único temor? Que a última hora se rajen y se queden

José María Carrascal
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Un malhadado informe interministerial sobre el Brexit, al que el propio Rajoy ha restado importancia, pronostica todo tipo de desgracias a España, desde serias pérdidas de turistas ingleses, a un aumento de nuestra cuota a la Unión Europea para compensar la falta de la aportación británica, pasando por un descenso de nuestras exportaciones y un peligro para nuestras inversiones en el Reino Unido. Ni que lo hubiesen escrito en Londres o Gibraltar, que son los que más tienen que perder con el Brexit, según todos los análisis. El primer error del informe es que no alude para nada a las ventajas que la UE en general y España en particular tendrían con la salida británica. Pues los ingleses no han hecho otra cosa desde que ingresaron que poner palos en las ruedas de la integración europea, fieles a su política tradicional de no permitir que una nación continental dominase a las demás ni que se unieran todas ellas, para ser ellos los árbitros de sus disputas, a la par que dominaban los mares. Lo hicieron con España, lo hicieron con Francia, lo hicieron con Alemania, como hicieron todo lo posible para que no hubiera una UE. Sólo cuando vieron que no podían impedirlo, se incorporaron, pero sin participar en su principal proyecto comunitario: la moneda común, el euro. Y ahora, cuando surgen problemas de todas clases, empezando por la inmigración desbordada, se largan. Eso sí, se largan a la inglesa, que es peor que a la francesa (irse sin despedirse): pretenden marcharse conservando lo que les interesa (libre tráfico de mercancías), pero no el de personas (control inmigratorio). Espero que los europeos no seamos tan tontos como para aceptárselo.

Desde esta perspectiva, el Brexit significa una gran oportunidad para Europa: la de acelerar la plena integración, que Londres venía impidiendo. Para España, la oportunidad se acrecienta, pues por territorio, población y potencial económico, le corresponde ocupar el lugar que deja el Reino Unido, además de lo que pueda corresponderle de la City londinense (un buen pico del PIB británico) que se traslade al continente. En cuanto a los turistas ingleses, estén seguros que seguirán llegando, como cuando se cerró la Verja, y nuestros productos seguirán vendiéndose si nuestra calidad y precios se mantienen. A los jubilados británicos que viven en España y a los españoles que trabajan en el Reino Unido siempre se les podrá negociar un estatuto especial. Lo que no podrá seguir igual es el estatuto de Gibraltar: se irá de la Unión Europea como colonia británica que es. Así que ningún miedo al Brexit. Bueno, ¿saben ustedes mi único temor? Que a última hora los ingleses se rajen y se queden. Nadie mejor que ellos saben quién gana y quién pierde. Eso sí, sólo cuando se hayan convencido de que no pueden engañarnos y que los españoles dispuestos a ayudarles para que un gobierno conservador no se apunte el tanto de reparar ese expolio de tres siglos no convencen a Rajoy de dejar el Peñón tal como está. Que los hay. Y muchos. ¿Recuerdan a Moratinos?

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