Tu Belén

Solo te pido unos minutos de silencio y que pienses si vivir tendría sentido sin la intuición del alma inmortal

Salvador Sostres
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También los que no tienen fe se ven reflejados en el Nacimiento. Hay un Belén profundo en todas las almas y todos venimos del acontecimiento más pobre y más luminoso del mundo. Hay un Belén profundo, una verdad de la que todos partimos y que no necesita de explicaciones para ser comprendida ni de añagazas para resplandecer, una verdad que huele a portal miserable y es la única gloria a la que aspiramos, aunque no siempre lo recordemos porque demasiadas futilidades nos distraen.

Hoy es el día pero siempre nos acompaña nuestro Belén profundo y a veces hasta nos peleamos con él cuando nos vemos reflejados y no nos gusta y nos pesa el esfuerzo de tratar de borrar las huellas del pecado original.

No importa que no creas, ni siquiera que lo niegues. Este artículo habla también de ti, por los momentos en que dudas cuando tan claro lo tenías, por el instinto que de repente contradice la rutina y te lleva a hacer algo insólito y maravilloso, por el sentimiento inexplicable que te entristece hasta el fondo de ti mismo pero que cuando lo lloras y lo comprendes te hace sentir mejor de lo que jamás te habías sentido.

Estáis solos, tu Belén y tú, y es el origen de tu dolor cuando te equivocas y el refugio al que acudes para calmarlo. Todo repercute en tu Belén profundo y cuando tratas de engañarte ahí está esperándote. Cuando más tratas de alejarte de él, más se te enreda. Que no te avergüence haberlo maldecido alguna vez, la libertad es un don y un azote, como todas las preguntas de Dios.

No es preciso que te arrodilles, ni que reces si de momento no lo necesitas, ni que acudas a la iglesia. Sólo te pido unos minutos de soledad y silencio y que pienses si vivir tendría algún sentido sin el amor más poderoso que cualquier atrocidad, sin la intuición del alma inmortal que aunque no creas en nada, a ti también te mueve, y por eso tienes hijos y por eso haces lo que crees que está bien más allá de tu contabilidad concreta.

Éste es tu Belén y lo que verdaderamente importa de ti reflejado en él.

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